jueves, 15 de julio de 2010

Siempre el ocaso detrás de una loma

Una tarde, hace ya ni me acuerdo, sentado en el malecón de Cienfuegos una buena amiga me confesó que mi Fernandina -sabía ella de mi raro amor por la ciudad, e incluso me lo reprochaba a veces al no entenderme- siempre ha de ser un sitio triste pues el Sol jamás se esconde entre las aguas; como si le huyese a la bahía.

Luego de ver ésta foto, puede que alguien asegure que tenía razón. Sin embargo, yo sigo apostando por lo contrario y, además, reconociendo su belleza a pesar de esos lugares feos que guarda…



foto tomada de Facebook