miércoles, 20 de abril de 2011

Loma arriba en medio de Sao Paulo


(poema poéticamente incorrecto en el lugar menos sospechado)

Hay una parte empinada de la loma
-la que aparenta ser un cerro de Sao Paulo-
donde sudas y el aire se vuelve un privilegio.
Te aseguro que el agotamiento es un lujo al que no puedes adaptarte
si es que ciertamente pretendes conseguir la cima.

Sin embargo, aún soy ese tipo que se desgasta
al encontrarse dos o tres esdrújulas en medio de un párrafo en extremo chato,
más liso que cualquier calle de Hialeah
y hasta la palabra con tilde representa para mi el cansancio.

Eres el triste sujeto
que apuesta a la cordura que ofrece un manual ajeno del acento,
dándole crédito al viejo temor de que
hablar demasiado es el pretexto para que la mosca habite en tu garganta.

Te olvidas que a la mosca no le importa aquel espacio de caverna,
mucho menos tropezar con tus amígdalas. Ella considera que es un circulo reducido en el que apenas la campanilla cabe encima de una lengua que prefiere el reflexivo ejercicio de un verbo plano.

La Mosca es un bicho de zumbido; lucha por una boca que la escupa, una tos que la devuelva a la suciedad que existe el aire libre.
Que también las moscas detestan el silencio.

Si me decido a ser valiente un día
y descubro que una avenida empinada de La Habana
puede ser mi redimido emporio,
entonces he de volarme la tapa de los huevos,
y gritar cualquier cosa: se trata de que otros escuchen mi ataque de osadía.

Se supone que ya estoy hasta el cerebro
de tanta gente que intenta gobernarme,
y de otras que les concierne muy poco él que lo hace.

Si te asusta lo elevado,
dobla la escasa fuerza con que ahora cuentas.
Luego aprieta el corazón
que has de tener llagas en el pecho por tanta sentadura en medio de tribunas,
y finalmente,
de una buena vez,
sube…

Mi libertad merece que me canse en las alturas.



Denis Fortun. Sao Paulo. Marzo 2011

foto: Fernandina de Jagua/Denis Fortun