jueves, 7 de julio de 2011

Celia y Tom; Cruz y Cruise

Uno de las consecuencias inmediatas de “Palabras a los Intelectuales”, dichas al inicio de la obra por boca y voz de su arquitecto principal, fue el miedo -lo que para los más "avispados" se redujo a un prudente sometimiento-, luego el ostracismo, y finalmente la desbandada. Aquellos que se mantuvieron consecuentes con su desconformidad y que después no les quedó más remedio, se marcharon del país. Claro, por tal afrenta pagaron su precio: la patria los borró de su faz y de sus registros.

El resultado entonces se resumió en un duro exilio, bien incierto en los primeros años. Sin embargo, eso no limitó el acto de la creación en muchos. Nombres sobran para ilustrar una prestigiosa lista que reúna alguna vez a los que, en diferentes manifestaciones del arte y la literatura, marcaron una pauta en la cultura universal contemporánea y no sólo la criolla.

Claro, lo retorcido es que “esos traidores” destinados a un destierro desgarrador, y que estando fuera de su país no dejaron de padecer, de pensar y de actuar como artistas o escritores cubanos, hoy esa misma revolución que los intentó destruir, silenciar, aplastarlos y robarles inlcuso su nacionalidad, a través del verbo coqueto de su flamante viceministro de cultura los reclama como patrimonio únicamente cubano y dentro de los marcos de la insularidad de granja revolucionaria.

Recuerdo un chiste que ha de ilustrar esta ironía, y que lo hacíamos cuando en mi barrio habanero se vio -de manera clandestina por supuesto- Top Gun, donde Tom Cruise (pronunciado entre nosotros como Ton Cruss) interpretaba a un joven piloto. La jarana, simpática para nosotros en aquel entonces, se simplificaba con una pregunta para el que no estuviese muy informado sobre el actor norteamericano ¿Pero tú no sabes quién es Ton Cruss? -le disparábamos al "ignorante hollywoodense"- y enseguida, sin tiempo a que respondiera, le aclarábamos que Ton Cruss era el hijo de Celia Cruss.

Al mejor el compañero Rojas reclama lo mismo al actor norteamericano y hasta se atreve a asegurar que la película de Tony Scott es una producción del ICAI…