lunes, 31 de octubre de 2011

Idabell Rosales contesta...

En la primera quincena de Octubre, Idabell respondió un cuestionario que le hiciera Armando de Armas para Martí Noticias. Reproduzco hoy la entrevista, que confieso, me provoca lo mismo unas cuantas interrogantes que pretendo de satisfacer en su momento; desde luego, con su complicidad. Se impone una vez más un toque femenino, y de talento, en la preguntas que yo hago. Quien mejor que Idabell…

Una mujer inmersa
en el mundo virtual

por Armando de Armas
13 de octubre del 2011

Idabell Rosales ha publicado en diversos medios impresos y digitales, coordina la revista Blogger Cubano, preside el diario Neo Club Press y desempeña un intenso activismo a favor de las libertades en Cuba. Rosales es promotora, productora, publicista y editora. En La Habana, Cuba, donde nació, trabajó para la televisión en numerosos programas infantiles, y produjo el popular programa Contacto que conducía Hilda Rabilero. Tras su arribo a Chicago, Estados Unidos, en la década de los noventa, se desempeñó como actriz para series infantiles, además de trabajar como bailarina y publicista. Al llegar a Miami Rosales laboró como representante de la compañía de alimentos Goya.

Por otro lado, artículos suyos han aparecido en diversos medios impresos y digitales. También codirige la editorial Neo Club Ediciones. Activista, además, a favor de las libertades individuales en Cuba. Armando de Armas entrevistó a Idabell Rosales para Marti Noticias.

¿Qué ventajas tiene, si es que alguna, el mundo virtual sobre el mundo real?
En el mundo virtual son más las ventajas que las desventajas. Como en todo, depende de ti cómo decides usar las herramientas. Es un mundo que permite desarrollar tu individualidad a cabalidad. Navegar en Internet es darle sentido a lo ilimitado del ser.

¿Cuántas horas de su vida permanece sumergida en el mundo virtual?
Con las nuevas tecnologías vives un mundo virtual prácticamente las 24 horas del día, con los smartphones, los tableros electrónicos, no escapas. Tu mundo virtual es parte de, es tan real como lo que crees “única realidad” o vida real.

¿No teme enloquecer ante la avalancha de la virtualidad?

Demasiado contenido en la Red, pero la locura a veces salva. El temor es uno de los peores sentimientos que puede tener un ser humano. Y temerle a enloquecer con la virtualidad sería temerle al desarrollo, el ser humano no debe seguir dándole abrigo al miedo. No te descubrirás nunca, no sabrás nunca de qué vas. Lo virtual es parte de tu vida y debes ser tan responsable como lo eres cuando das “shut down” a tu ordenador. No temo enloquecer, enloquezco de curiosidad por la virtualidad.

¿Cuál es su función específica dentro de la publicación Neo Club Press?

Un portal online requiere de mucho trabajo, que se traduce desde la búsqueda de un contenido atractivo para el tráfico que vas creando, hasta la publicidad, haciendo social media, ventas, constantemente optimizando. En el caso de NCP (http://neoclubpress.com/) trabajamos para diferentes públicos de habla hispana. Te diría que el mundo online es muy versátil e inquieto. Es un niño libre, curioso, explorando en todas las direcciones, y creo que esa es mi esencia, “mi función específica” no solamente en Neo Club Press, sino en todo lo demás.

¿Qué otro proyecto estás desarrollando, además del portal online?

Bueno, en Neo Club Ediciones editamos libros, los presentamos y publicitamos. Escribimos libros por encargo, firmados o no por nosotros. También damos servicios de publicidad y Redes Sociales, configuración de blogs, clases de navegación en Internet vía Skype, etc. Tenemos diferentes paquetes personalizados.

¿Cree que la lucha por las libertades en Cuba ha ganado en eficacia con el uso de las redes sociales?

A pesar del escaso acceso de la población cubana dentro de Cuba a Internet, se ha ganado un mundo. La tecnología es quien tiene a todos estos dictadores corriendo. Los ciudadanos cada vez exigimos más desde nuestras redes. Lo mismo ves una foto de OLPL denunciando la represión a las Damas de Blanco por Twitter que a Joel García, un cubano en Canarias, rebotando el toque de cazuela de Cuatro Caminos, que al disidente Darsi Ferrer desde su Facebook poniendo en entredicho a Raúl Castro. Te pudiera citar muchos ejemplos. Los dictadores antes podían esconder más fácilmente sus abusos, hoy decimos “in your face”, aquí está la prueba. Gracias a esta maravilla que es la tecnología. Ellos ya no pueden esconder mucho, están rabiosos. Cuando la verdad la tienes delante de tus ojos, es muy difícil voltear la cara.

¿Tiene usted contacto con blogueros dentro de Cuba?

Tenemos contacto, pero sobre todo con la disidencia, que es en este caso la más necesitada de apoyo o cobertura en relación con las nuevas tecnologías.

¿Es usted feminista?

El mundo debería estar guiado por mujeres, o por hombres más sensibles. Le va muy bien a todos los matrimonios en los que las mujeres son las que llevan los pantalones. Son pantalones con más sensibilidad y el mundo necesita que prime ese feeling. Es admirable ver a un caballero afectivo, cariñoso.

Relacionado con esto pronto aparecerá en las redes “El Libro de la Salvación”, una especie de teología cibernética protagonizada, precisamente, por una mujer: Idamanda. Esperamos que la página sirva para desarrollar una perspectiva más ambiciosa, y novedosa, sobre el papel que puede jugar la sensibilidad femenina en el desarrollo de nuestra civilización. El libro también aparecerá el próximo año editado por Neo Club Ediciones.

¿Piensa que la lucha por la igualdad de la mujer podría haber terminado por esclavizarla doblemente: por un lado la tradicional esclavitud de atender casa, hijos, marido y, por la otra, la esclavitud, casi siempre más férrea, del patrón, que cada vez más suele ser el estado, en un trabajo para contribuir al sustento del hogar (cosa que antes solía ser obligación del macho de la especie)?

Estoy un poco harta de todos estos encasillamientos del pasado. Trato de vivir aportando lo mejor de mí. Pienso que todo es posible según tu capacidad. ¿La esclavitud de atender casa, hijo, marido? Siento un placer indescriptible atendiendo y mimando a mis hijos y a mi marido, y es muy gratificante sentir esa reciprocidad. El hombre no va a ser más hombre porque trabajó hasta las ocho de la noche, o el padre abandonando tanto tiempo el hogar, así lo veo. Pienso que precisamente por depositar toda la responsabilidad en el “macho” de la especie el mundo está tan carente de comprensión y de ese aporte femenino tan vital.

¿Qué pervive en Idabell de La Habana?

Mis amigos de la infancia. Pervive la vista al mar, desde mi balcón. El café de la mañana con mi padre.

¿Regresaría un día a vivir a La Habana?

Superé esa etapa en que agonizaba por sentarme en el malecón y oler el salitre. Ya me entrego a otro futuro y desgraciadamente La Habana forma parte de ese triste pasado. Me alejo constantemente del dolor y La Habana y Cuba son de esas cosas que constantemente duelen. Tienes siempre esa sensación de querer salir del “lastre”, pero quedan familia, vivencias, ese pasado que hala de una forma u otra, reflexiva o instintivamente.

Le agradezco por haberme dado la oportunidad de responder sus preguntas.



Texto y foto que tomo de Martí Noticias

Los versos que me cuadran en la diáspora (XLIV)

Breve intención
para una furia compartida

por Yosie Crespo

A Andrés Galindo


Observa, Galindo.
La furia se ha puesto a cantar.

Ahora es como un lobo solitario
y danza con una flor que se eleva
con sus largas sombras
descuidadas de siglos.

Escuchad, Galindo.
¿No sientes cómo el grito espantoso del silencio,
llena hoy de una muerte fugaz mi pobre pecho?

Me he disfrazado de su breve fragmento,
así he logrado encontrar su rostro extranjero
pisoteado por la sequía,
por nuestro breve aliento.

¿Cuántas veces será el Sol quien nos acerque a su lejano seno?

Propongo, desde cualquier ciudad,
dibujar una rueda en el aire
sin permitirle ni acercarle a su abrazo final.

Yo sé que la vida pasa
que pasa y efectivamente nunca sabremos cuántos ríos,
cuántos mares,
cuántos sueños.

Propongo apenas embriagarnos del verso cansado
armar con una lámpara de olvido el camino de las horas que descienden como dagas.

Obligarnos lejos de nuestro viejo espíritu.

Levantarnos como águilas,
libres del fin,
y no permitirnos hacernos nunca la misma pregunta:

-¿Cuántas millas nos separan?-

Diremos como en un himno cuántas palabras nos unen
y derramaremos eúforicos algún soneto que nos nombre
insistentes,
incuestionables,
talladas nuestra piel por la ciudad y sus terribles trampas.

Cualquier día entonces,
conocerán los colores,
su bandera.

Y no será sino la patria quien nos exija,
solitaria y libre,
un obituario cargado de urgencia con una sola intención:

Aquí yacen los héroes de la furia.

Videoteca de un libro de relatos (I, II, III)





sábado, 29 de octubre de 2011

Pastorita "party..."




El barrio, al menos para los habaneros, es el ombligo, el foco del país en que nacimos y al que le guardamos un especial afecto. Sin embargo, esto suena demasiado denso, a lo mejor impersonal, y para algunos puede que impertinentemente geográfico. Entonces, mejor me refiero al barrio como un sitio del que, por esa magia terrible de una revolución que no nos pertenece, muchos terminamos yéndonos.

Claro, hay un detalle, y es que aquellos que hoy estamos lejos del barrio, a pesar del fardo que representa, paramos trayéndolo. Como ha sido el caso de mi barrio y por el que nos reunimos el pasado Sábado en un parque de esta ciudad. Y los “barrieros”, incluso sin importar que vivan lejos de Miami, como es el caso de Raciel, vienen hasta de Washington capital para compartir con un grupo de entrañables amigos que no olvidan esa suerte de cofradía de la que somos parte.

El barrio, fuera de su perímetro, genera añoranza, provoca nostalgia e invita al recuerdo. El barrio y sus “habitantes”, cuando no pisan ese pedazo de terruño (que si nos hartamos de hacerlo llegamos a odiarlo), sobredimensionan las cosas, exageran las anécdotas, y más que todo nos regalamos una suerte de hermandad por el único hecho de haber crecidos juntos; y sin que nos recordemos además de las diferencias de antaño.

Y por último, no se puede olvidar la frase obligada luego de tanto tiempo sin vernos: ¡Asere, tú estás igualito! Lo que viene a ser una enorme mentira. Envejecimos inexorablemente, aunque unos se conserven mejor que otros.

Pero quiero agregar que no hay dudas, se trata de un privilegio. El acto de compartir prácticamente todos los años bajo el lema de “Pastorita party” (se debe al nombre del barrio, en Nuevo Vedado), bien vale la pena. Y claro, todas esas veces en que se practica “la susodicha convención”, hay sus ausentes, a los que se les reprocha no haber asistido; y lo mismo están los que vienen por primera vez, a los que se les da una calurosa bienvenida. Si, es que mi barrio continua aportando una cifra considerable a la lista de exiliados en Miami….


Clic en la foto para mejor resolución

Fotos: Fernandina de Jagua/ Denis Fortun

Lo importante de llamarse Maurice.

por Denis Fortún

Recuerdo una entrevista que me concedió Ernesto G. para Fernandina de Jagua. Le hice varias preguntas, las que me contestó de manera amable, con una buena dosis de franqueza, lo que se agradece. Pero una en especial, supuestamente él no tenía la menor idea de cómo responderme.

¿Quién es Maurice Sparks? -lo interrogué con sobrado sarcasmo, intentando que me regalara una primicia que decidió guardarse para más adelante; fue en un cuestionario que le hiciera Armando de Armas, para Martí Noticias, donde Ernesto finalmente “confesó su mea culpa”.

Y lo simpático, es que Ernesto estaba al tanto de que yo conocía su nueva identidad de cuentero y aún así se atrevió a esquivarme. En fin, tal vez por pudor o por no denunciar a una parte (enorme) de su “yo”, y que aún él consideraba debía mantenerse al amparo de una frágil clandestinidad virtual (porque ya era un secreto a voces para aquel entonces), cínicamente me dijo: No sé. Eso es lo que queremos saber todos, ¿no?

Desde luego, un grupo de amigos contábamos con la certeza de que “El Chispas” (como lo mismo se conoce a Maurice Sparks,) era Ernesto G, y el día que lo supe me sentí entusiasmado de que fuese Ernesto la persona con quien compartía algunas complicidades en relación a sus historias. Y es que existe un hecho curioso, que me llevó a seguir de cerca al nuevo inquilino de la blogo criolla desde un inicio, y confieso que fue una suerte de narcisismo literario. En la época en que aparece Maurice, hubo comentaristas de uno de los “antros virtuales” más visitados de su tiempo, al que le guardo un especial afecto además, quienes en sus obsesionadas fantasías por averiguar la identidad del autor, me adjudicaron a mí la responsabilidad de los primeros relatos estrenados en la trastienda del blog Cuba Inglesa, de Armando Añel. Lo que para nada me molestó, muy al contrario. Y por lo que hoy estoy aquí, lo que agradezco a Ernesto (y a Maurice). Y recuerdo que hasta le hice un post de bienvenida en Fernandina al desconocido narrador el día en que de una vez se entusiasmó a aglutinar sus relatos bajo la égida de un tal Mauricio. Sin embargo, ego a un lado (difícil acto) algo me cautivaba en especial. Reconocía en la prosa del misterioso hacedor de relatos un detalle muy poco común entre nosotros, sin importar “de qué lado estemos en las orillas que nos tocan” (publicando sus primeras viñetas en la franja en que lo hizo, no me cabía dudas de su nacionalidad). Y es que Maurice evitaba el vicioso círculo de lo local, yéndose por derroteros donde prima el sujeto, lo que somos a ojos vistas para el narrador que es. Practicando una mirada incisiva al individuo, y después si corresponde, a al entorno; ubicando al personaje en medio de un contexto abierto, diluido para mejor.

Maurice quiebra, no sé si con absoluta convicción, esos colimadores que lastramos aquellos que escribimos sin dejar de pensar, de sufrir, el suelo que pisamos por primera vez, y lo hace sin renunciar a los temas que más nos golpean como comunidad. Pero, los maneja universalizándolos, en medio de retozos con la narración de los que gusto: brevedad, golpe certero que al decir de Cortazar, se tratan de historias que ganan su pelea por knock-out; ironía, y sobre todo los finales con que cierra (como me gustaría concluir mis cuentos): pura garra que engancha para el próximo.

¿Y Ernesto, mientras tanto…? Esos “pequeños detalles”, contrariamente no me los tropezaba en lo que se presenta como su blog oficial. Y digo esto sin menoscabo a su página. Pero es que sus post, aquí se me antojan con una intención más poética, intimista, como un espacio de gremio y con una referencia más explícita, por así decirlo. La imagen, incluso la palabra, cobran una fuerza diferente en Ernesto‘s Page. Maurice era otra cosa…

Nada, que no hallaba semejanzas, si me refiero a los andares de su alter ego: un fulano dispuesto a atacar, a burlarse, reflexionando y hasta compartiendo sus dolores. Un tipo simple, extrovertido a lo sumo quizás por esa libertad que bordea la desvergüenza que nos brinda el acto de prescindir de nuestro nombre, y que en el caso de Ernesto, Maurice en lo que seduce termina venciéndolo y por extensión nos regala esa autenticidad que se disfruta en sus historias y viñetas. Textos desiguales en cuanto a tesitura (si es que permiten apropiarme del término para ilustrar la intensidad, el estado de ánimo, la coyuntura en que se desenvuelven sus relatos), que fueron creciendo, organizándose luego en diversidad y estética, de considerable valía, que hoy se resumen en un volumen que marca de alguna manera al género de cuentos cortos en la narrativa criolla actual, y no sólo la de el exilio.

Su ficción crecía saludable, con la simpleza como oficio, para liberar su aparente necesidad de contar historias que comenzaron siendo un divertimento. Regalando esa refinada sorna que ya mencioné antes, y que por otra parte no llega a seducirlo al punto de negar su franqueza cuando toca temas peliagudos, dolorosos. Y en reiterados casos, con una fuerte carga erótica; una joda de letras que atrapó a más de un subconsciente calenturiento cuando de mujeres y sexo se trataban sus cuentos-. Igual, si se enfrenta a los cuestionamientos que arrastramos en nuestras existencias, muchos de ellos sin solución inmediata, otros ni siquiera a largo plazo; o en la catarsis misma. De ahí, por esta última herramienta, a lo mejor se debe el empeño de Ernesto porque no se conociese que Maurice comparte su piel; una parte poderosa dentro de su naturaleza que lo invita a la expansión de sus recelos y dudas, en lo que aparenta esconderse.

En fin, reconozco que me honraba el hecho de que algunos despistados me asociaran con “el tipo” (que en sus inicios, también llegué a imaginar se trataba de una mujer por una sensibilidad poco usual), y me fascinaba la idea de descubrir quién era aquél “ente” que bajo un heterónimo un tanto afrancesado creaba estos relatos breves que siempre me parecieron interesantes. Y más tarde, a medida de que Maurice iba encontrando su derrotero, sus formas (más de una sin dudas), para darle un estilo bien peculiar a sus trabajos, terminé considerando el blog de “Los relatos de Maurice Sparks” como un espacio de visita obligada mucho antes de confirmar la identidad del misterioso escritor.

La mutación de la broma se entronizaba poco a poco con un quehacer literario de envergadura, sintiendo que a veces lo hacía de manera intuitiva, y por fin, en un espacio similar (entiéndase el blog de Maurice), en muy corto tiempo éste se deshizo de una buena vez de Ernesto y lanzó sus textos más enjundiosos a la Red. Un esfuerzo que se resumen hoy en el impulso que le da el papel y la tinta impresa. Un cuaderno que, desde luego, hay que leérselo si gustan de disfrutar el acto inigualable de la lectura. Y este empeño que pongo a consideración de ustedes, seguro estoy me lo van a agradecer porque, al decir de José Abreu en la reseña que publicara Joaquín Gálvez en su blog, “todo el libro es un cuerpo que invita a que lo gocen…”






Texto que leyese en la presentación de "Los relatos de Maurice Spark", de Ernesto G.,
la noche del 28 de octubre en Delio Prhoto Studio


Fotos que tomo del site de Ernesto G. en Facebook


Para mejor resulución de las imágenes, haga clic sobre ellas

jueves, 27 de octubre de 2011

Viernes, finalmente Maurice...

A las siete de la noche, como anuncia la promoción.
Un buen pretexto para reunirse con el amigo Ernesto G.
Refrigerios, y vinos de bodegas famosas, van por la Editorial Silueta.
Demás comodidades a cargo del anfitrión, Delio Regueral
No faltes...


domingo, 23 de octubre de 2011

El baile del "tocatoca". Tú me tocas, yo te toco, en la virtualidad...

Fue un post publicado el día 5 de mayo, un Miércoles, para mayor señas. Se trata de un texto que me inspiró el “encojonamiento” que ha de sufrir alguien que, como yo, vive de su salario, trabaja lejos de su casa, y tiene que pagar la gasolina cara. Claro, un problema que se contempla únicamente en el capitalismo desarrollado, donde puedes comprar un auto, carro, coche o transportation; del sitio que vengo, la preocupación, para el que cuenta con la suerte de tenerlo, es cómo conseguirle yerba al caballo, que no te lo roben para comérselo; o peor, que el gobierno te lo quite.

Pero no voy a comentar sobre dicho post o las miserias de mi Isla. El asunto es otro. Alguien que no conozco, que al parecer vive en España y es vendedor de gasolina en una estación (un “pistero”, como se conoce en Cuba el oficio), ha tomado para su blog el artículo de marras, le ha hecho una versión de acuerdo a su contexto ibérico, madrileño quizás, lo mejora en cuanto a la historia que pretende y lo ubica, por así decirlo. Incluso, le cambia el título y finalmente, en letras muy pequeñas, ha puesto mi nombre reconociendo que soy el autor de dicho divertimento.

Pues bien, yo confieso que me siento muy honrado por el “robo”, porque su osadía me ha generado dos entradas a Fernandina, y a lo mejor vienen más. Por lo que, todo aquel que le interese algo de lo aquí escrito, si se le antoja, puede hacer copy and paste. Por supuesto, sería bueno que me diesen crédito, pero si no lo hacen, igual. En todo caso hay gozar esa promiscuidad virtual en la que vivimos y aceptar de una buena vez que hemos considerarnos expuestos…

El hecho de que alguien se tome el trabajo de tomar lo tuyo para reproducirlo luego, es la evidencia de que lo que hiciste, al menos le “cuadró a alguien…”

Abajo le sigue el post original, de mi autoría, y después un enlace a “pruebas 3”, que es el nombre de la página.


Introspección


Miércoles, mi día de descanso. Me levanto entonces dispuesto a cumplir de una buena vez los encargos pendientes que una semana de trabajo no me permite. Al montarme en el carro, me doy cuenta que olvidé poner gasolina la noche anterior. Ayer estaba a 3.87 (9/10). ¡Coño, que caro!

Finalmente entro a la gasolinera. De acuerdo con los especialistas, al ver que la “regular” en esta hermosa mañana de mayo ha amanecido al íncreible precio de 4.00 dólares, procedo en el siguiente orden, a cagarme de manera literal en la madre de los sujetos, e identidades, que a continuación enumero:


1) Muammar el Gadafi
2) Hugo Chávez
3) Osama Bin Laden
4) Barak Obama
5) Shell
6) Repsol
7) En el precio Platt
8) La relación euro/dólar
9) En las economías emergentes; en los chinos sobre todo
10) En la comisión gubernamental que propone aumentar el impuesto de la gasolina en 40 centavos por galón para obtener fondos adicionales que sirvan en la reparación de carreteras, puentes, y en la supuesta reducción de accidentes fatales…

Y en lo que paso la tarjeta y el dependiente me pregunta -con esa cara que le importa un carajo cómo me siento- si es débito o crédito mi dinero plástico, me pongo a pensar que la lista es interminable y ninguno de los mencionados le dará respuesta a la simple pregunta que lógicamente me asiste: ¿Hasta dónde cojones va a continuar…?



Haga clic aquí para la versión del amigo de "prueba3"

Más sobre Maurice Sparks

En una suerte de “mauricidio”, con la mejor de las vibraciones porque lo merece el cuaderno de Ernesto G, reproduzco ahora otra reseña sobre “Los relatos…”, que tomo de Kontarte, blog Zahilys Ferro y Michael Sixto, y con el debido permiso además…

Por Zahylis Ferro

…Y aunque yo no estoy muy segura de que sea cierto, porque caballero, ¡Maurice es mucho Maurice!… este acontecimiento literario hay que celebrarlo!

Le he seguido los pasos a Maurice Sparks desde el día en que por primera vez leí en su blog un cuento corto y muy sugerente de un hombre que se lanzaba en frente de un tren mientras los que esperaban en el tren, veían, alarmados, como este pasaba sin parar en el anden. Me atrapó la precisión de las palabras que parecían haberse escogido cuidadosamente. Nada sobraba, nada faltaba. Lo gracioso es que a vez presentía un viceral descuido en aquella brevedad del cuento. No me imaginaba al autor arrancándose los pelos tratando de darle la vuelta correcta a una frase. Al engranaje que logra Sparks en sus historias le sobra chispa, y no se que vino primero, si el Sparks o la chispa, si el huevo o la gallina, pero algo aquel día llegó para quedarse, como quedo claro en lo sucesivo, con cada historia nueva.

Me gusta Maurice porque es tan vanal y profundo como la situación lo requiera. Puede parecer superficial e insensible a veces, visto desde un punto de vista femenino, un tipo a quien simplemente se le corre la baba cuando ve un buen par de tetas y que no mide consecuencias cuando de templadera se trata. El placer a través del sexo y la promiscuidad lo liberan de la realidad donde Maurice es un hombre común, como el vecino, el amigo, el que engaña a su mujer con la mujer del otro que conoce de toda la vida…

Los cuentos de Maurice, y ese no es merito de Maurice sino de su progenitor Ernesto, son picardía, audacia y desden, por que no, hacia lo precalculado. No son simples, porque no hay simpleza en contar la vida de un hombre, en armar a ese hombre y llenar de matices sus pasos. Pero tampoco son laberintos complicados de desentrañar. Supongo que los hombres lo entenderán y se identificarán con Maurice mejor que las mujeres, por esas diferencias de género que ya sean reales o inventadas casi siempre nos llevan a tomar posiciones distintas. Sin embargo, las mujeres, conocedoras de rejuegos, galantería, seducción y voluntad de acción traducimos las historias de mil maneras diferentes, en las que al final sí encontramos cierto que “cualquiera es un Maurice” aunque no cualquiera tiene el arte que se requiere para desenmascarar a uno. Ernesto, ese arte es tuyo.

No estoy segura que cuentos made the cut y están ahora en el libro. Imagino que el de las rositas de maíz sea uno de ellos, y al menos alguno de la serie de los bolígrafos de colores. De lo que sí estoy segura es que dentro o fuera del libro, Los Relatos de Maurice Sparks siempre me recuerdan que una historia corta, bien contada, encierra otra muy larga y sin contar: la que nos sugieren las palabras y luego recrea la imaginación en cada uno de nosotros.
Ernesto, Maurice…¡enhorabuena!

La presentación de Los Relatos de Maurice Sparks será el Viernes 28 de Octubre a las 7 p.m. en Delio’s Photo Studio (2399 Coral Way). Estará a cargo de Denis Fortún y Rodolfo Martínez Sotomayor.

viernes, 21 de octubre de 2011

La reseña de José Abreu sobre "Los relatos de Maurice Sparks"

Asumiendo, por tratarse de amigos, que no habrá nadie esta vez que ¿se insulte? porque yo reproduzca una reseña sobre Maurice Sparks (y además me solicite que la retire). Teniendo en cuenta asimismo de que el autor del texto… (como decirlo sin que llegue a resultar petulante el acto de que pregone sin pudor alguno el hecho de que gozo de su amistad; un privilegio que me regodeo en publicitar, a pesar de no recibir la primicia para este blog de dicha reseña, pero que reconozco humildemente, merece y mucho más que yo la página de Joaquín Gálvez al tratarse su visitado blog de un espacio netamente de promoción cultural). En fin, dejando atrás largos paréntesis, yuxtapuestas con carácter introductorio, y de un solapado reclamo que ciertamente no cabe, me atrevo a copiar (con los debidos créditos) la apreciación y consejos de José Abreu sobre el libro de mi buen amigo, y ecobio, Ernesto G.

Nada, sin más dilación, y de nuevo reiterando el permiso de Gálvez, Abreu y el Sr. G, el copy and paste…



Por José Abreu Felippe


Acabo de leer Los relatos de Maurice Sparks (Silueta 2011) de un tal Ernesto G. (vaya nombrecito).

Podría afirmar, sin temor a equivocarme, que:

Es un diario personal escrito por muchas personas.

Es un cuaderno multiusos.

Es la colección de máscaras de un exhibicionista maniático (y depresivo).

Es un manual para melómanos pervertidos.

Es el guión de muchas películas.

Es un muestrario con instrucciones para corazones menopáusicos.

Es un catálogo virtual de cortos (algunos semipornos) intercambiables.

Es todo eso y, probablemente, todo lo contrario.

O nada que ver.

Estoy confundido y algo desconcertado. Creo que su lectura me ha convertido en un Maurice más, un Maurice cualquiera.

No obstante, no tengo dudas: Maurice Sparks, quien quiera que sea, está de atar y eso es un muy buen síntoma, un indicativo, que invitaba a finalizar la lectura. De esto uno se percata ya en la tercera historia (la primera es para decir que cada uno de sus inocentes lectores puede ser un Maurice y la segunda para advertir que pueden ser alevosamente cazados). La tercera historia proclama el caos: “Esta historia puede empezar en cualquier lado y de cualquier forma” Leído esto miro el índice, por disciplina, para enterarme de por dónde van los tiros, y de cómo es que han aliñado semejante conjunto de historias. Ah, compruebo, el libro está dividido en tres partes. Cabeza, tronco y extremidades, como el cuerpo, supongo, de Maurice. En la cabeza están las aclaraciones pertinentes a las que hacía referencia antes (entre otros sobresaltos), más escritoras libidinosas, un poeta natural, bibliotecas de erratas y bolígrafos multicolores (ésta es la parte más cerebral de la cabeza, la sesera, especulativa y mitómana).

El tronco, bueno, en el tronco están todos los órganos vitales y en esta sección algunos (órganos) se destacan más que otros. A mí me gustan los más supurantes (Tú desnuda, yo soñando; Las rositas de maíz; La cena; La primera vez fue en el carro, por ejemplo). Tanta lubricación trae como consecuencia que, en las extremidades, recaigan, indefectiblemente, los efectos secundarios. Que implican (manzana aparte) imprescindibles manuales para extraterrestres e historias, casi cuentos formales, con o sin moraleja. Todo el libro es un cuerpo que invita a que lo gocen.

Lo antes expuesto me hace afirmar que Los relatos de Maurice Sparks son frescos, inteligentes sin ser pedantes ni petulantes, saturados de una poesía urbana, vivencial, pragmática, que deberían abrir con esta cita (sí, ya sé que un intelectual verdadero, graduado del ISA, debería decir, exergo) de los Cantos de Caravana: “Apresúrate a gozar de la primavera, porque la primavera es efímera”.

Irreverentes como ha de ser la buena literatura, son, en resumen, una invitación a la vida.

Reseña de José Abreu Felippe sobre el libro de Ernesto G. "Los relatos de Maurice Spark", que tomo del blog La otra esquina de las palabras, del poeta y promotor cultural Joaquín Gálvez.

La presentación será el próximo Viernes 28, a las siete de la noche, en Delio Photo Studio.

Para ver video clic aquí

jueves, 20 de octubre de 2011

La maravilla de la resta...

Escuché a alguien por la radio, mientras me atrapaba el tráfico de las cinco de la tarde, agradeciéndole a la Aritmética; específicamente a la operación de resta, a la sustracción. Un dictador menos en el mundo, se supone que lo convierte en un sitio mejor, al menos un poquito mejor, digo yo…




martes, 18 de octubre de 2011

Un adios para David...

La noticia me ha tomado por sorpresa. Descubro en el blog de Zoé Valdés que el poeta y escritor -camagüeyano para más señas- David Lago, quien vivía en España -en esa España que él mismo confesara más de una vez, no iba a dejar aunque lo intentaran seducir con el más idílicos de los regresos a una Isla que lo hirió hasta el cansancio-, ha fallecido en un hospital de Madrid.

La noticia me entristece. Aunque jamás lo conocí personalmente, si tuve la suerte de que visitara en varias oportunidades a Fernandina de Jagua, y además dejara uno que otro comentario, algunos de ellos que me sirvieron luego para polemizar dentro del respeto que se le debe a un hombre que creía en su verdad, en la de todos.

Sirva este post como un homenaje a su memoria, a su prosa y verso. Letra irreverente, cortante para quien mereciera de su mano el ejercicio de un verbo que no sabía callarse cuando de defender a lo justo se trata; y cálida para sus amigos, comprometida además.

Sirva también este enlace para reproducir su poema, que desde un inicio del proyecto, está en las páginas de “Los versos que me cuadran en la diáspora…”

lunes, 17 de octubre de 2011

Más para Laura...


Sin duda alguna existen imágenes que transpiran la agonía, el horror que padecen quienes han sido atrapados cuando un obturador obedece en el peor de los momentos. Y es que se siente el sobrecogimiento, incluso la asfixia. Pero también se descubre la convicción en la mirada de una mujer que se enfrenta abierta, sin vergüenza, sin remordimientos, en plena disposición a lo que sea.

Se trata del terrible acto de estar a merced de una turba que es usada por un gobierno que no considera otra opción que esté fuera de los valores de su prepotencia, la fuerza y la intolerancia, únicamente para legitimizarse. No sé yo qué defienden aquellos que se prestan al insulto, a la agresión, como no sea que un día les suceda lo mismo. Que sus amos no perdonan ni los pequeños errores.

Es vil, es lamentable que un estado supuestamente moderno, y que le vende al mundo su gastada utopia de bienestar, se comporte así para perpetuarse. Por cierto, un ejercicio que, cada vez se hace más evidente, no consiguen practicar con oficio. El desgaste y la torpeza de los octogenarios se comienza a ver como nunca antes y ha sido una mujer con un Gladiolo en su mano la que los va venciendo.

Descanse en paz Laura Pollán.

Yo, el arquero aquel, de Manny López


Akuara Teatro, Editorial Velámenes y Project Zu
los invitan a la presentación del libro
Yo, el arquero aquel
(Editorial Velámenes)
de Manuel A. López (Manny)

Jueves, 20 de octubre, de 7pm a 10pm
La presentación es de Elena Tamargo

Además, opening de la exposición Nuevos ámbitos,
de Cándida Rodríguez, quien ilustró la portada del libro.

Todo en Teatro Akuara
4599 SW 75th Ave
Miami, Fl 33155




Para más información llamar al 786-443-5872 o hacer clic en www.projectzu.blogspot.com

miércoles, 12 de octubre de 2011

El otro Zayas

Hermano de Juan Bruno Zayas, médico y militar devenido héroe al morir joven en medio de un combate durante la tercera guerra de independencia cubana contra el colonialismo español, Alfredo Zayas Alfonso no resultó tan mimado por la historia criolla, al punto de que me atrevo a considerarlo un desconocido para muchos.

Y es que los hubo además, quienes se propusieron minimizar su gestión como el cuarto presidente de la República -antes, durante y después; sobre todo mucho después, cuando esa historia se comenzó a reescribir luego de 1959, donde ningún mandatario cubano hizo nada bien-, y el político atacado no ha permitido hasta hoy que se conozca con transparencia al intelectual, al poeta, con una obra literaria de envergadura y asimismo con aportes a investigaciones que rebasaron los bordes de la Isla .

Armando de Armas publica en Martí Noticias un trabajo que recomiendo, más que nada, porque pienso que viene a darle el justo crédito que merece una figura como el viejo Presidente…

Alfredo Zayas Alfonso, el escritor
por Armando de Armas

Si Alfredo Zayas Alfonso no hubiese pasado a la historia como presidente de la República de Cuba, entre 1921 y 1925, sin dudas lo hubiese hecho como intelectual, dado que el político y periodista, nacido en la habanera barriada de El Cerro el 21 de septiembre de 1861, cuenta en su haber con una sólida obra literaria manifiesta en varios géneros; más intelectual, la verdad sea dicha, que muchos de nuestros intelectuales al uso y al abuso, del pasado y del presente, pero, ¡ay!, sobre todo del presente.


Para leer el resto del artículo CLIC AQUí

lunes, 10 de octubre de 2011

El viaje del Pelao

La conversación comenzó cuando El Pelao, un joven nacido aquí, en Miami, de padre cubano y madre puertorriqueña, anunció muy contento que en Noviembre se va a La Habana a ver a sus abuelos, a sus primas, y a vacilar...

El joven se veía excitado, es esta su primera visita a la Isla. Enseguida muchos “expertos” se prestaron a aconsejarlo sobre los lugares que tendría que ir, con la especial consideración además de que llevase muchas cajitas de condones. Todos rieron y aprobaron si reserva alguna el proyecto del Pelao. Uno incluso jaraneó con El Viejo, que se mantenía distante, y le gritó.

-¿Quién te viera, Viejo, en medio del Vedado con una pila de niñas lindas?

El Viejo respondió muy serio que él no iba a Cuba. La mayoría miró al hombre con recelo, y desde luego, la pregunta no se hizo esperar.

El Viejo tomó aire, asumiendo la solemnidad que consideraba debían llevar sus palabras en ese momento, y finalmente contó la historia.

-En Febrero de 1969 terminé mi condena en "El Príncipe" *, y por suerte en ese mismo año me dieron la salida con mi familia vía Jamaica. Estábamos muy nerviosos. Mis hijos más, pues temían que otra vez me regresaran a presidio. Mi mujer, la pobre, únicamente pensaba que Dios nos había puesto a prueba lo suficiente como para que sucediera algo peor a última hora.

Sin embargo, estando ya en el aeropuerto con mi familia, a punto de tomar el avión, se me acercaron dos oficiales del G2 asegurándome que nos estaba prohibido viajar juntos. Los muchachos no tenían problema. Mi mujer y yo era otra historia. Uno de los se quedaba.

Ella comenzó a llorar. Me rogaba para que me marchase con los muchachos. Yo sonreía con cinismo, lo recuerdo bien, y decidí que la madre de mis hijos los acompañara. Pasaron diez años sin verlos. Tantos años que, cuando llegue aquí, parecía un extraño para mi familia. La razón de porqué me retuvieron jamás la supe, lo que igual no me importaba. Regresé aquella tarde a mi casa, rompí el sello de "Emigración" que colocaron en la puerta, y sólo después de que un amigo me diera espacio en una balsa, fue que pude reunirme con ellos.

¿Creen ustedes que tengo deseos de volver a un sitio donde mi vida y mis recuerdos se resumen en un prolongado sufrimiento que me ha marcado para siempre? -y concluyó molesto- ¿Quieren que les cuente también porqué voy cojeando de la pierna derecha…?

Fue El Pelao quien rompió el silencio, pidiendo que se hablara de otra cosa.



*Fortaleza "Castillo del Príncipe": prisión ubicada en La Habana,
en la barridada de El Vedado".
Hoy día no sé si continua utilizándose como cárcel.

martes, 4 de octubre de 2011

Más de Hialeah


Sólo en Hialeah se paga seis mil dólares mensuales
por rentar un espacio en el West-land Mall para vender guayaberas,
y aún así consigues ganancias…


Diversidad de pago oxigena al mercado.
Todo me sirve con tal de cobrarte



Bilingüismo contra los “granitos”



Hippies en Hialeah


Poesía urbana con fuerte carga de resentimiento...


Fotos que me enviara "El Quilla"

lunes, 3 de octubre de 2011

Fotomanipulación (digital tools 13)

Sad Poseidon
by Paula Rosa

Al otro día y las ruinas. Entrevista a Antonio José Ponte

Armando de Armas entrevista para Martí Noticias a Antonio José Ponte, alguien que por habitar el antes y el durante, se ha ganado el derecho de ver el día después: la reconstrucción de las ruinas...



Antonio José Ponte en el día después
por Armando de Armas

Antonio José Ponte, Matanzas, Cuba, en 1964, poeta, ensayista y narrador. Ha publicado, entre otros títulos, Las comidas profundas (Deleatur, Angers, 1997), Asiento en las ruinas (Renacimiento, Sevilla, 2005), In the cold of the Malecón & other stories (City Lights Books, San Francisco, 2000), Cuentos de todas partes del Imperio (Deleatur, Angers, 2000), Un seguidor de Montaigne mira La Habana/Las comidas profundas (Verbum, Madrid, 2001), Contrabando de sombras (Mondadori, Barcelona, 2002), El libro perdido de los origenistas (Renacimiento, Sevilla, 2004), Un arte de hacer ruinas y otros cuentos (Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2005), La fiesta vigilada (Anagrama, Barcelona, 2007) y Villa Marista en plata. Artes, política, nuevas tecnologías (Colibrí, Madrid, 2010).

Ponte reside en Madrid, donde vicedirige el diario digital Diario de Cuba.

Uno de los más importantes ensayistas y narradores isleños del presente Antonio José Ponte es, por otro lado, excelente conversador dotado de la adecuada dosis de humor para alejarlo prudencialmente de la pedantería al uso de nuestra envarada clase intelectual.

Armando de Armas realizó la siguiente entrevista para Marti Noticias al autor de La fiesta vigilada.

¿Qué de especial tendrían las ruinas habaneras respecto a, digamos, las ruinas romanas?

Que hay habaneros que las habitan, que no tienen más remedio que habitarlas. Y así también fue en Roma, hace más de un siglo, aunque no tan extendidamente como en La Habana.

¿Pudiéramos hablar de una suerte de excepcionalidad de lo cubano?

De lo excepcional cubano y también de aquello que lo cubano tiene en común con otros casos. Una u otra perspectiva resulta útil según sea el punto en discusión. A veces es necesario generalizar y otras, particularizar. La pregunta más importante es: ¿qué procuramos al hablar de la excepcionalidad cubana? ¿Licencia para qué? ¿Justificaciones de qué? ¿Para qué va a servirnos de coartada?

¿Cómo compagina el quehacer noticioso con el hacer literario?

Cuando el día no es demasiado malo y uno anda más o menos atento, entre todo lo que acontece pueden descubrirse líneas de alcance mayor que las del simple día. Para ello no solamente es necesario leer entre líneas, sino también recordar e imaginar. Y memoria e imaginación son condiciones también del trabajo literario.

Por otra parte, pedir un día no demasiado malo y una atención no muy desentendida sirve lo mismo para quien hace un libro, trabaja en una redacción o sale de pesca.

¿Qué predomina en Ponte el escritor o el periodista?

El escritor. De entrada, le lleva al otro muchos años de ventaja.

¿Pudiera, a la larga, el periodista perjudicar al escritor?

Hemingway trató acerca de este tema. Sabía enfrentarse a una entrevista lo mismo que a un fotógrafo de safari, pero resolvía las preguntas un tanto elementalmente.

Dijo que el iceberg narrativo debía esconder, para flotar, gran volumen de detalles bajo el agua. Patentó el detector de mierda, y avisó que el escritor tendría que dejar el periodismo en un determinado momento.

Esto último, por muchas vueltas que le doy, me parece un falso problema.

¿Qué ciudad ha sido mejor para escribir, La Habana o Madrid?

La Habana, siempre que pueda hacer esta salvedad: escribí allí tan libremente (o casi tan libremente) como si hubiera vivido en Madrid.

¿Qué manías o ritos mantiene a la hora de enfrentar la pantalla en blanco?

El mariposeo del que hablaba Roland Barthes: cualquier exigencia es buena para demorar esa hora. Hasta que agoto la paciencia conmigo mismo y me obligo a sentarme frente al teclado y la pantalla.

¿Extraña la máquina de escribir?

Una vez vi a un amigo teclear en una computadora que producía los mismos ruidos que una máquina de escribir. Le había incluido un programa que reproducía esos viejos sonidos. No dejaba de preferir la velocidad y ligereza de los nuevos teclados, pero también añoraba las fricciones y los chasquidos de los teclados viejos.

Aquello parecía Rebeca de Du Maurier (y de Hitchcock) traducida a instrumento de escribir: vivía con su nueva esposa, pero no podía olvidar a la anterior esposa muerta.

¿Había una suerte de sensualidad en el teclear de una máquina de escribir?

Seguro. Aunque comparada con la sensualidad de la caligrafía a mano era una sensualidad ferroviaria.

¿Cómo se relaciona la escritura con el Eros?

Roce, emisión y percepción de tinta, pase de página..., ¿cómo no iban a estar relacionadas la escritura y la lectura con Eros?

¿Y el Eros y la escritura como se relacionarían con la muerte?

Como amante o como escritor se quisiera ser insustituible. Para decirlo con una fórmula pomposa y bastante inconfesable, se trata de un deseo de eternidad. O más exactamente (disimulando la pompa poética detrás de pompa clínica), de una pulsión de eternidad.

Para escarmiento de esa pulsión o deseo, están los demasiados libros (la fórmula es de Gabriel Zaid) y los demasiados cuerpos. Lamentablemente, no somos ni escribimos insustituiblemente. La muerte empieza a estar en ese reconocimiento.

¿Cómo vislumbra el final de juego en la isla, explosión social o pacto de socios?

Bajo una y otra forma, en días y momentos alternos.

¿Le gustaría estar en la isla para narrar el final de juego como quiera que este ocurra?

Igual que le pasaba a Emma Zunz, el extraño personaje de Borges que necesita pasar por la violencia con tal de fabricarse una coartada, me gustaría estar, no aquí o allá, sino en el día después.



Entrevista que tomo de la Web de Martí Noticias

sábado, 1 de octubre de 2011

Hialeah hoy

Conozco innumerables cubanos que juran no poder vivir en Hialeah, consideran que “es demasiado fuerte”. Los hay incluso, quienes van mucho más lejos al asegurar que si escaparon de Cuba, fue precisamente por no soportar, entre otras calamidades que nos asisten como nación, el exceso de esa cubanidad que no niegan de manera radical -no pueden-, pero que prefieren lejos. Sujetos más dado a la impronta anglo-europea. Un estado anímico compresible, digo yo.

Sin embargo, los hay igual, aquellos que no consiguen soportar más de una semana fuera de la “ciudad que progresa”, y pregonan sin pudor alguno su amor al sitio en el que más cubanos viven fuera de la Isla, dejando suelto el indomable ego que nos marca como grupo, y que hasta lo promueven en lumínicos.

Claro, una cosa es cierta, Hialeah es una ciudad singular en medio del Gran Miami-Dade, y como todo espacio polémico, sí lo mismo cuenta con detractores, también la cortejan un gran número de enamorados citadinos, y no necesariamente criollos.

Eso sí, para nada se puede decir de que se trata de un emporio aburrido; y tiene además un lenguaje muy peculiar en cuanto al manejo del bilingüismo y las imágenes, que desde luego, la distinguen del resto. Si no me cree, dese un salto Lejeune Road arriba buscando la 49 Ave. Y si se atreve a más, cómprese un carro en Gus Machado Ford…









Imágenes proporcionadas por mi amigo "El Quilla"