domingo, 8 de enero de 2012

Al borde



Me ha dado por calcular el tiempo en que me entrego
y no me sirven los relojes; la conjetura de intervalos me conduce a ningún sitio, y Cronos es apena la imagen de una moneda de efímero cambio

Me ha dado lo mismo por dilapidar mi retina imaginándote
Reclamo, acusando a tus ojos, el segundo donde calmes mis ganas
y viciado hasta el cansancio 
quiero 
con mi obstinación habitual
llegar a ti con una que otra decencia; algunas mereces.

El trance se mueve al borde de un ofrecimiento
y un  rumor de vida se suscita
Sobran entonces 
en mi signo de aire
de balanza
de otoño 

y de berilo rosa 
de una vez tus palabras
esas que consiguen alojarse en las sombras
donde se ha vuelto espantosa tu evidencia

¡Que las dudas son tantas alrededor de los ojos...!

Sin embargo, rendirse encarna tu conquista, a la que no voy a someterme
Aunque me digas, mirar a todas partes es mi derecho
Quizás un día me descubras en algún sitio; en otra sonrisa lo mismo
¡Y no pretendo huir del trance!
Pero, a veces, te confieso, 
no me falta la codicia de otros senos,
así de pequeños,
de otros belfos

Demasiado largo el ciclo, el tedio
¿Se impone un receso?
Igual es demasiado angosta el área donde no logro habitarte
 
Queda el hastío
¿Se impone el esfuerzo?

Tu calma
se me antoja similar a una lata de conserva, 

indolente 
Sin embargo, aún cuando me pierdo, sigo sujeto a la búsqueda
No hallo formas de negarme la esperanza 
de que una tarde 
venga de tus manos 
un beso.