jueves, 20 de diciembre de 2018

To be meaning…



To be meaning…

Un significado fuera de mi condición
Aviva Aleph

octubre no significa que tu domingo esté restringido al sabor de un asado
a un seis de cervezas
los autos muy lentos
la gente aburrida
la tarde de plomo por cuatro bostezos
y esa sospecha que se traen los lunes

octubre también puede ser el viernes
quizás por la tarde
y tiene ventajas
por ejemplo
la complacencia de un par de piernas flacas que te vuelven loco
—igual sus caderas—
su saya mezclilla entallada y corta
tacones naranja y las medias negras
con su boca selfie pintada de rojo

y es un acto notable llegar en octubre si gustas del día con sol ambivalente
que lleves tus gafas y llueva bastante
que en sesenta días amenace el invierno
que será tan pendejo como todos los frentes que anuncia Miami
y estarás satisfecho de usar tus abrigos
y cuelgues del cuello tu bufanda de estambre color calabaza
aun cuando sudes tomando guarapo
enfangues tus botas
empapes la gorra
y rías con ganas porque una lagartija se trepe en el banco de un parque cualquiera 
por el desparpajo que provoca un gato

lidiar con octubre precisa argumentos por esa morriña lejana y grosera
de varios amigos borrachos que hablan 
de la enorme palma sembrada en el patio 
en la vieja casa de una vieja abuela
y al llegar la noche con cinco botellas de un whisky barato
llorar todos juntos la puta nostalgia por la borrachera
                     
octubre es violento
invita su fuerza a ser despiadado con esas bravatas y viejas memorias de revoluciones 
por amotinados devenidos héroes con sus pechos hartos de medallas rancias 
que deben quedarse en la nulidad que invita noviembre  
y obliga te impongas
no puedes temerle a dos huracanes que llegan al fin de la temporada
y te importa poco el agua y los vientos
aunque vas en busca de paragua y capa
—pensando Home Depot es bendito y salva—
y sigues de compras
y te llevas vino —dos o tres garrafas—
seis pomos de jugos —que sean Tropicana —
dos bolsas con clavos y cinta adhesiva
esta vez un doce —que sea americana—
una Johnnie Walker
latas de conserva
una vela al santo
una gran linterna
galletas y panes 
que luego los patos con su hambre anárquica 
se comen felices a media mañana
barrer tu balcón repleto de hierbas 
—y fumarte otras de sonrisa y calma—
mantenerte al tanto del susto pandémico al mirar el mapa 
con la trayectoria de aquel escarmiento que viene de África
y te rompe el alma la cara tan linda
—esta vez de mierda—
de una meteoróloga con muy buenas nalgas que no tiene idea de qué coño pasa

octubre te invita a usar su balanza
que limpies las zonas oscuras que envuelven tu mente 
cazar dos mujeres sin arcos ni flechas
—sólo a palabras—
y amarlas