viernes, 17 de julio de 2020

Armando de Armas: fenómeno Trump

Las cosas hay que decirlas como son, sin embargo, para eso se precisa, primero de coraje, segundo de esa necesidad que te lleva a ser honesto, pero más honesto contigo mismo que con el mundo. Porque engañar a otros, si bien no es de ir por ahí reconociéndolo como algo laudable, puede en un momento entenderse, siempre habrá razones, sobre todo para el que miente. Ahora bien, engañarse uno mismo, ese el más mezquino y cobarde de los actos. Aquí, la verdad dicha como piensa el que la dice: sin cortapisas, sin tapujos, sin eufemismos, con valor…