jueves, 3 de septiembre de 2026

Para los desmemoriados y desvergonzados adoradores del compañero Silvio…


 

El 31 de agosto del 2021 publiqué el texto que sigue en un post en Facebook y la razón fundamental fue por esa “estirpe” de cubanos acá, en Miami, que se dicen anticastristas, pero increíblemente adoran a aquellos artistas e intelectuales que históricamente han limpiado, y de qué manera y con sobrado fervor, la imagen de la dictadura, sujetos encubridores de la tragedia diría yo, y sin vergüenza alguna que, peor aún, no se reducen a la geografía criolla. Por supuesto, el sitio web, como es usual, me lo recordó, sin embargo, preferí ignorarlo, entre otras razones porque no estaba al tanto de que el bardo proletario, que vive como burgués en La Habana, amenazaba con dar otro concierto en Barcelona. Y el sujeto repitió la hazaña, y Barcelona volvió a defraudarme, bueno, me refiero a los que fueron como corderos a ver su concierto, bastantes, por cierto, según dicen entusiasmados algunos despachos de prensa, que de las 2300 butacas que tiene el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, aseguran que todas estuvieron ocupadas por aquellos nostálgicos del bardo revolucionario que hacia una década no visitaba a la “madre patria”.

En fin, Cuba sigue de nalgas para buena parte del mundo, nadie le mira a la cara y ver así su sufrimiento, su miseria, y en Europa, no solo Barcelona, incluso de este lado, donde habitan la mayoría de los cubanos que escaparon de ese infortunio, pues sobran cómplices de esa dictadura horrible que en su letargo lo único que hace es culpar a su vecino del norte de su descalabro y no menciona lo inoperante que resulta el socialismo, el comunismo, y toda esa metralla ideológica que nada aporta como no sea miseria, y sobre todo una escatológica represión que tiene sometido a su pueblo. Por cierto, tal y como dicen los despachos de prensa que menciono sobre los que tuvieron el coraje de protestar y denunciar el acto que representa un hecho así: legitimar una vez más a el oprobio, mis respetos a esa media docena de cojonudos…

 

El texto en Facebook, cinco años atrás

Te reproducen, significa que naces, y con suerte luego te toca y reproduces tú, vendrán otros a enriquecer tu estirpe. Claro, no lo sabes, pero vas a llegar al mundo en una tierra que padece un proceso peculiar, a cuatro años de estrenarse el fatídico experimento social, y ya crecidito te vas a retorcer el estómago (descubres que te asiste vergüenza) y acabarás odiando a ese mundo.

Y en tanto odias a ese pedazo de tierra que te ha tocado por el azar geográfico, no por la geografía que ostenta, la isla es un lugar hermoso, sino por su política, su desfasado sistema, su cadena de mentiras, finalmente un día huyes con el dolor de que los tuyos quedan atrás, te pones el bendito traje de exiliado, corbata incluida (a no ser que prime tu estómago y no los valores, entiéndase la vergüenza; porque desde el momento que priorizas la barriga y obedeces a la desfachatez calórica y de pacotillas, ya no tienes derecho a vestirte de destierro), y por fin te estableces afuera con eso que trajiste contigo, lo usual para la nostalgia criolla: "la palma, el colibrí, La Edad de Oro", y otras joyitas de la colección "melancolía delirante", parafernalia sentimental de marca mayor y hasta imprescindible para el cubano.

Sin embargo, un día, del lado de acá, después de muchos años de inmovilismo allá bajo la égida de ese terror que aún de lejos por momentos te congela, un sábado de 11 de julio ves que tú pueblo se tira a la calle y amén que el mundo vira el rostro, mundo que le importa un puto pito la suerte de miles, de millones, y esos que dicen ser "solidarios" con nuestro dolor, con el bendito calvario que va por seis décadas, son tan pálidos en su postura que es mejor que se hubiesen callado, tú de todas formas apuestas por aquello que es nuevo, eso que luce verde porque va cargado de esperanza y merece que lo apoyes.

Y compras tu bandera y tu t-shirt alegórico, sales a las calles de Miami, dónde si no, al Versailles preferiblemente, y vociferas a punto de desgañitarte, quedándote ronco, pero conmovido, coño. Y por primera vez en mucho tiempo crees que se avizora un cambio (con los pro y los contras de los cambios, con los advenedizos y los que se aprovechan y a última hora se montan en la guagua que supuestamente llevará a ese cambio a alguna parte; pero te dices, confía, es un cambio, ya veremos...) ¿Cómo entonces, siendo luchador anticastrista al amparo de una desequilibrada y dolorosa heredad, eres capaz de defender el derecho de que un tipo tan abyecto como Silvio Rodríguez, ese juglar que durante años ha legitimado al puto régimen, y vengas tú a decirme, exigirme incluso, que en nombre de la pluralidad y la democracia el tal Silvio tiene que cantar y "nosotros" no podemos ejercer la censura tal y como han hecho ellos por años con todo aquél que se les enfrenta...?

No, tú, sujeto "correcto amoroso" que me lees, a esa gente hay que darle de lo mismo que ellos ofrecieron y todavía ofrecen a esos que han excomulgado y por la única razón de disentir y alejarse del rebaño. No, el día que esa Isla cambie y sea serio su canje de sistema, se habrá de proscribir todo lo que los legitima, incluyendo a los poetas y bardos revolucionarios que lamieron las botas de quienes por años nos han reducido al destierro y, a los de allá, a un genocidio. Y es bueno, muy bueno desde ahora, hacer presión porque al tal juglarcillo de la corte, ese Rodríguez de marras, le suspendan su concierto en España, escenita que servirá únicamente para engordar su bolsillo y dar otro toque de colorete a esa dictadura; que le corten hasta la luz de sus ancestros y no cante; que lo deje mudo, al menos temporalmente, un "rabo de nube" (u otro tipo de rabo, cada cual su preferencia). Porque, "amiguito correcto, amoroso y reconciliatorio", no olvides que tipos como esos, los bardos y juglares revolucionarios, por mucho han girado por el mundo promocionando a una terrible y sangrienta dictadura, dándole crédito, participando en primera fila en la construcción, mercadeo y venta, de una inmensa estafa. Y esa promoción ha tenido consecuencias terribles para millones.

Por último, si un día te descubres tarareando una de las canciones de este payaso despreciable mientras limpias tu apartamento; o en medio de una reunión con amigos te aprovechas de que el nivel de alcohol en sangre ha subido y ya crees por eso que habrá más "tolerancia", y hasta te atreves a pensar que esta es la oportunidad para cantar "Chamamé a Cuba, pregúntate para qué te fuiste de esa Isla...

Porque, no te quepa dudas, tu lugar no es este y no porque yo te lo prohíba, sino simplemente tú estás muy confundido y tu corazón palpita por esa izquierda de caviar y de mortadella, esa izquierda beligerante y trasnochada que le da soporte y apoyo total a esa mierda que el occidente refinado y oportunista denomina mundo woke…

 

Denis Fortun. Miami.