martes, 4 de junio de 2019

Reformas urbanas


Los que se alejan siempre son los niños
sus dedos aferrados a las grandes maletas
donde las madres guardan los sueños y el horror
Heberto Padilla/Fuera del Juego

hubo una vez un viejo apartamento que arrebataron a dos mujeres una tarde de pleonasmos y lo cubrieron de inventarios y sellos amarillos 
para luego dispensar sus paredes a un soldado

hubo una mujer atestada de manías y remordimientos
de sombra disuelta
que no tuvo otro remedio que declararse en banca rota
la inversión para escapar de un tiempo repleto de reformas pasó de largo 
y no consiguieron sus dedos sembrar la semilla de un árbol de Carolina
inventar plumeros con sus flores 
para sacudir el recelo que se amontonaba al frente de su puerta
y la vida después de ochenta equipajes
se le antoja un bolero de Aldemaro Romero

una joven de perfil reciente y flamantes tacones 
carga en su cartera badana una foto de la que fue su madre 
cuando no padecía dudas y desasosiegos
y no cesa de mostrar apartamentos
prefiero abra su blusa 
y trascienda como la presentación de un libro de versos inmaturos 
la belleza de sus senos pequeños