jueves, 29 de octubre de 2026

Cuba, la saga de lo que va convirtiéndose en un fracaso diplomático

 

Esta primera parte, fue un post que subí a FB el pasado año comentando sobre mis valoraciones en cuanto al tema en la ONU sobre la tan traída y llevada «Resolución contra el bloqueo» que Cuba viene poniendo en la mesa hace ya más de una treintena de años, sabiendo que el resultado solo le sirve para hacer propaganda contra su vecino del Norte, que otro uso práctico no tiene. Le sigue luego el texto que escribiera hoy sobre la repetición o calco de la vez anterior, con la apretada diferencia —y digo apretada porque el comportamiento de los diplomáticos cubanos en la ONU tiene una reputación que le antecede, la de provocar escándalos— que esta vez se resume como un espectáculo deprimente. Es decir, la saga de una historia en la misma cede, con la misma gente, pero con un resultado que va cambiando y que imagino ya inquieta a la elite castrista


Preocupación en La Habana (oct. 29/25)

En medio de las horribles consecuencias que deja Melissa en el Oriente criollo, la ONU publica los resultados de la votación contra el embargo estadounidense a Cuba. Es cierto, las cifras son mínimas apoyando el discurso de la delegación americana y Cuba, entiéndase la dictadura, va a publicar estos números como una victoria aplastante. Sin embargo, voy a hacer un pequeño back and forward comparando las cifras del 2024 con el 2025. El pasado año Cuba, con ese aire triunfalista que acostumbra, bajo la filosofía de «convertir el revés en victoria», publicaba que la resolución fue aprobada por 187 votos a favor, 2 en contra, y sólo una abstención. Ahora bien, como ya lo mencioné al inicio, no hay dudas que, si bien los números de este año en apariencia reafirman otra vez la «victoria» en estas lides de condena, existe un dato curioso que vale la pena señalar: en el 25 votaron a favor 165 países, 22 menos que el pasado año;7 fueron en contra de la resolución, 5 más que la anterior votación; y las abstenciones, que en lenguaje diáfano se traduce «no me importa», subió a 12 países, lo que representa que se sumaron 11 estados a la lista de los que están hasta el gollete con el asunto. 

Entonces, si revisamos todos estos saldos estamos hablando que 41 naciones en total, de una forma u otra, no se creen el cuento del tan manido bloqueo que Cuba desde el 1992 viene presumiendo en la ONU como responsable de sus desgracias y miserias; dicho sea de paso, y valga la incidental, se trata de una inoperante organización internacional con franca inclinación a la izquierda, y no menciono su comisión de derechos humanos, donde te encuentras a países que son legendarios violadores de los tan llevados y traídos derechos, organización que, en cuanto al drama criollo, el genocidio, vira sus ojos al otro lado.

Incidental encajada aparte, ya el cuento de David contra Goliath, como le gusta venderse a una dictadura claramente antisemita, no se compra como antes y definitivamente el discurso de Mike Waltz fue escuchado y ya los hay que no les importa la rabieta de la cancillería castrista. Va quedando claro que se trata de una maniobra de La Habana para cubrir su inoperancia como sistema y sus constantes violaciones a los derechos más elementales del hombre, siempre culpando a su viejo enemigo, que ha dejado claro —ahí están los números — que mucho que comercia con la Isla, con la sola condición de que pague por adelantado, y ya se sabe lo buenos que son en La Habana para no pagar, que se dice todavía le deben a Japón las guaguas Hinos que por suerte pude disfrutar en mi adolescencia entre La Habana y Cienfuegos a finales de la década de los setenta y un poco a los inicios de los ochenta. 

En fin, la historia del desvalido que no triunfa por la mala voluntad de su vecino, de a poco va perdiendo credibilidad. Ahora mismo hay gobiernos, como Alemania, que anuncian que ofrecerán ayuda a los damnificados del huracán que hace muy pocas horas pasó por encima del Este cubano, y de todos es sabido qué sucede con esas ayudas, que una buena parte termina vendiéndose en las tiendas que cobran con divisas, y el resto, no menos considerable, va directamente a casa de los elegidos, los que cortan el pastel.

Nada, que si bien es discreta, la percepción va cambiando y la Cuba castrista pierde adeptos. Ahora bien, la indolencia de Europa, del mundo en general, continúa siendo mayúscula y quienes pagan son los cubanos, dejando claro que a nadie le interesa tomarse en serio la tragedia que padece Cuba, utilitaria para grants, elecciones presidenciales, y hasta las de medio término. El que quiera ver, que vea...

Miedo en la Habana (oct.29/26)

El texto que sigue, una suerte de saga de lo que sucede en Nueva York  con la diatriba ya casi eterna entre Cuba y USA, va desde la mirada de alguien que no puede mantenerse al margen. Lo hago, idéntico a otras ocasiones, sin pretensiones de desarrollar un artículo enjundioso, de referencia, menos presentarme como analista político, que no lo soy. Simplemente escribo para denunciar el sufrimiento y desprecio que siente la cúpula castrista por Cuba y su gente, y me remito para la gráfica a lo sucedido en la sede de las Naciones Unidas en estos tres días que anteceden a este post.

Cuba de una vez, una más, ha contado el voto en la ONU que condena el embargo y lo hace como acostumbra, gritando a viva voz que triunfa la justicia y el mundo condena al bloqueo. Sin embargo, lo que no dice es que esos números van mermando año tras año. Que, como una carcomida viga soportando demasiado peso, va cediendo. Sí, las cifras son aparentemente discretas, de ahí que aplaudan como focas su supuesta victoria, pero vayamos al legado hindú-arábigo y démosle uso. Es decir, saquemos cuentas, que para eso están los números.

La ONU aprobó por enésima vez la resolución —en realidad es la trigésima cuarta, pero siempre ha sido tanta la alharaca que se me antoja milenaria— que solicita a través de un valor vinculante, pero sin fuerza legal, que Estados Unidos ponga fin al embargo. Ahora bien, dejemos las razones de Norteamérica a un lado para mantener sus sanciones, incluso vamos a guardar entre renglones las reclamaciones de la dictadura, olvidando La Habana muy convenientemente la razón de por qué Estados Unidos le aplicó el tan cacareado bloqueo/embargo, razones que ni por asomo ellos mencionan y no tienen la más mínima voluntad de resolver, y nos quedamos por el momento en lo que señalaba en el párrafo anterior: los números y el mundo.

El resultado de la votación este año fue el siguiente:

130 a favor —para eliminar el embargo—

17 en contra —no precisa de explicación—

25 abstenciones —traducido al castellano popular, quiere decir que me importa poco el asunto—

Como bien aclaran diferentes despachos de prensa —pero no los suficientes, y los que están alineados a La Habana mucho menos— esta es la votación más baja en la historia del sainete en Nueva York, sobre todo si comparamos los números del 2025, que ya eran bajos para esa época: 165 a favor, 7 en contra, 12 abstenciones. Lo que, al recordar mis clases de matemáticas en mi adolescencia, no se me ocurre otra cosa que decir: «lqqd». Sí, queda demostrado que la historia de víctima por causa de un enemigo poderoso y cruel va perdiendo credibilidad y cada día la credibilidad que va cobrando más fuerza se basa en la evidencia: el responsable del sufrimiento de Cuba es justamente quienes la administran pesimamente como una finca en un redimido pantano.

Y regresando a los números, este año votaron a favor 35 países menos; en contra la cifra aumentó a 10; las abstenciones la cantidad fue de 13 naciones, y en los tres saldos mencionados hay países que por mucho tiempo estuvieron entre los que se solidarizaban con la «resistencia y coraje del pueblo cubano», pero hoy ya no creen en ese esfuerzo titánico. Se le va viendo la costura a la estafa.

Claro, lamentablemente el mundo continúa indolente, la izquierda sigue presionando y con ello la dictadura vende su imagen de víctima por el acoso del tio Sam. Pero es el cubano de a pie quien sufre, y los de afuera lo mismo al ver a sus familiares vivir en medio de la miseria, la inseguridad, y las constante violaciones de sus derechos como seres humanos, libertad incluida. Y cosa curiosa, Cuba, que es campeona en la transgresión de esos derechos, todavía se presenta como miembro del Consejo de Derechos Humanos, lo que demuestra que a la ONU le interesa más la alianza geopolítica que los derechos a que tienen derecho los hombres —genéricamente hablando— en Cuba.

Sin embargo, qué le importa al mundo —vuelvo y repito, sigue en su letargo—, y mientras tanto la dictadura celebra a pesar del patético espectáculo que ofreció su jerarquía diplomática en voz de su canciller, sin mencionar la actitud de los restantes miembros de la delegación, dejando claro además que no bastaron las violaciones de Cuba —Regla 68; Regla 71; Regla 35— para que la ONU mostrara una mano lo suficiente firme y tratar a esa indisciplina como debe, y lo digo así por mencionar de alguna forma el irrespeto más burdo del que se tenga noticia en la ONU, quedando la certeza de cómo funciona esa organización cada vez más inoperante, y a quienes les permite sus perretas, ataquitos que no son nuevos, la historia del mal comportamiento de los criollos castristas en la Organización es legendaria.

Reitero, Cuba celebra una supuesta victoria, y en su desafuero por el jolgorio aparente —que igual saben que ya no son los consentidos de antes en su época de oro antiyanqui—, y una vez más ignoran a ese pueblo sumido en la peor de sus crisis y todo por la voluntad de sus caciques. En fin, amanecerá y veremos. En tanto, muy bien, porque de a poco van desenmascarando a esa dictadura y se muestra cómo viven los herederos del patriarca supremo, sus acólitos y demás parásitos abyectos que gravitan alrededor de ese poder ineficaz y corrupto…


 Foto tomada de la web Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa