viernes, 12 de junio de 2026

Exilio y cansancio

Dicen que el exiliado vive con su maleta media hecha, que no consigue desempacar del todo. Sin embargo, te aseguro que los hay quienes tiraron su equipaje lejos y volver se reduce en todo caso a silbar el viejo tango. Si triste es dejar atrás lo que fue tuyo -los afectos-, más doloroso es regresar y sentir que ya nada te pertenece, descubirir que simplemente no existe. Queda entonces la certeza de que "te lo han robado todo", otra cancion a tararear...

FB me recuerda este excelente proyecto donde más de uno en Miami por esos años cargamos el cartel que muestra la foto. Quizás algunos aún lo llevan consigo, pero otros simplemente disfrutan lo que fue una buena imagen, nada más, que ya no hay tiempo para melancolías delirantes. Y es que el sentido de orientación puede cambiar; cambia tu vida; el regreso se antoja una ecuación sin resolver y el duelo finalmente caduca. Saber de dónde eres ahora, tu coordenana de pertenencia, ya no es importante, desde hace mucho eres tú tu propia tierra, no caben las nostalgias, lo demás es cartón postal. Basta con recordar de dónde viniste por aquello de que siempre habrá un origen, y cuidar lo que has construido, por lo general con sobrados esfuerzos, y dispuesto siempre a moverte. Finalmente la herida cicatrizó y está únicamente la marca que ya ni picazón te provoca, señal de que la piel sanó 

Ahora bien, leyendo esta, mi descarga metatrancosa, se me ocurre pensar cómo alguien puede atreverse a cuestionar tu desprecio por esos que te obligaron a escapar, y rayando en el cinismo total, te pidan que olvides, que dialogues, y perdones.


Foto en casa de Tony Cobas, junio del 2013, Mendoza 324, Coral Gables. Con el lente de Ulises Regueiro.