domingo, 1 de noviembre de 2026

La Inteligencia Artificial y el prompt como nuevo arte

 


El prompt como nuevo arte (fragmento). 

Artículo publicado en su totalidad en El Ciclón Invisibe

Como van las cosas y por dónde van los tiros, una nueva condición de artista va creciendo, y digo crecer porque nacer ya lo hizo. La nueva criatura artística gatea y da sus primeros pasos. Ahora, que no te quepa dudas, va a crecer muy robusta, será enorme, un gigante, y correrá a una velocidad de campeón olímpico. Por supuesto, las reglas del juego actual cambiarán radicalmente. Y, de hecho, ya ves los puntazos de ese trueque que no tendrá marcha atrás.

La IA/AI llegó para quedarse y aunque los hay, y con razón, que piden legislaciones fuertes y control milimétrico para no encontrarnos un día en la puerta de la casa a un Arnold/Termintor desnudo que nos quita la ropa, se monta en una motocicleta y se pierde, debe aceptarse como lo que es, el más reciente instrumento de una especie que se ha esforzado durante toda su historia en hacer más con menos esfuerzo, y la tecnología le ha servido a una buena parte de nuestra especie a no mover un dedo, engordar, y no solo la pancita, sino la cuenta bancaria. Y bien, no tengo nada en contra de que el que pueda se haga millonario, no soy comunista. Claro, la tecnología sin control genera problemas. Y saliendo de este tono apocalíptico que me poseyó por treinta segundos, regreso a la idea. Ya se ha anunciado, y amigos en las redes lo reproducen, que en Francia se ha creado el primer concurso para escritores híbridos, sujetos que usan la IA no solo para consultas e ideas, igual les indican a sus asistentes IA que les escriba la novela, el poemario, lo que sea. Y como sé que los franceses son tipos obstinados, persistentes, el concurso tiene todas las probabilidades de mantenerse, progresar, y un día no muy lejano sea tan importante como los Golden Globe Awards, la antesala de los Oscar, y este concurso de marras sea como el Golden para el premio Nobel de Literatura Híbrida. Pues bien, aceptemos esta nueva realidad con el complemento de que la verdadera competitividad, donde se reconocerá al artista, al escritor híbrido genial, es justamente cuando este singular creador le dé el prompt correcto a su IA de cabecera.

Si no me entiendes, te voy a poner un ejemplo escueto y lo llevaré al terreno local, Miami. Un editor «mete cabezas» que ha fundado un negocio sobre la fragilidad y los sueños de sujetos que desean ver su libro impreso, en este caso alguien que ha escrito un cuaderno a la memoria de su abuelita, su más recurrente quimera y a concretarse a como dé lugar, pues este «editor» le solicita a su IA la foto de una mujer anciana para una portada, aclarando que la veterana aún se vea bonita. Ese pedido es el prompt y la IA le dará de vuelta eso, una viejita con ojos azules tal vez, con cierto aire de que en una época fue bella y ahora apenas quedan señales, y ahí termina, cumplió la orden tal y como se lo pidió este «impresor», sin más pormenores que la enriquezcan. Y está el otro editor, hombre de negocio lo mismo, aunque más listo, universitario, con un bagaje cultural formidable, más sensibilidad, que jamás en su vida a tocado un pincel pero sí conoce de arte y en especial la pintura clásica y no quiere para su portada nada que se le parezca a Basquiat, menos al orinal de Marcel Duchamp, y le pide a su IA un retrato al óleo de un pescador de 80 años (ahora se trata de un abuelito bueno que vivió todas su vida en un pueblo pesquero, una suerte de «el viejito y el mar»), de piel curtida por el sol, con arrugas profundas, barba blanca descuidada, ojos azules tristes, gorro de lana, luz lateral de ventana del norte, fondo oscuro, pincelada visible y gruesa, atmósfera melancólica, hiperdetallado, 8k para más señas. Lo que le va a devolver IA a nuestro amigo editor culto será una imagen que te va a traer de inmediato el nombre de Rembrandt, y la diferencia de este señor viejito con la viejita bonita será abismal, y si ambos compiten en un concurso de portadas para editores híbridos, con autores híbridos, en un mundo cada vez más híbrido, sin duda algunas el premio es para el señor Rembrandt. Entonces, según el intelecto y la seguridad del individuo, que se traduce en la certeza de que realmente quiere, el que sea más competente hace del prompt no solo su frase mágica, el encantamiento correcto para que la brujita buena IA lo complazca, sino que, bajo las nuevas reglas está fundando arte.

En fin, el «artista del prompt» no es el que mejor escribe prompts, es el que tiene algo que decir, con la capacidad para desmarcarse de la mediocridad, y sabe cómo y, además, lo hace por encima de la media de los editores, ya sean de Miami o Burundi. Por lo pronto, lo más inmediato se reduce a que, si vas a usar tu asistente IA, la consulta es cuando me ayuda a conseguir lo que sé hacer, el plagio cuando Keira hace lo que yo no sé y lo firmo como mío, y la tercera opción, declararte un nuevo híbrido con total desfachatez y promptear como si de tu seguridad y futuro se tratara. 

Sea bienvenido entonces el artista del prompt, creador por excelencia en un mundo donde lo mezclado se impone, desde los autos con el combustible, los géneros, y hasta el arte y la literatura. Démosle paso al Disc Jockey de la novedosa industria con su nuevo y prometedor estilo de la creación… ¿Te imaginas a Dios, al minuto de concebir el mundo, con una IA?

Para leer el artículo completo, clic en el enlace: El Ciclón Invisible...