martes, 4 de junio de 2019

Historia antigua


Los que se alejan siempre son los niños
sus dedos aferrados a las grandes maletas
donde las madres guardan los sueños y el horror
Heberto Padilla/Fuera del Juego

una mujer antigua y de sombra ya disuelta
atestada de manías y remordimientos
se declara finalmente en banca rota
la inversión pasó de largo 
y no consiguieron sus dedos sembrar a tiempo la semilla de un árbol de Carolina
inventar plumeros con sus flores para sacudir el recelo que se amontonaba sobre sus sueños
y la vida hoy después de sesenta equipajes
se le antoja un bolero de Aldemaro Romero

hubo una vez un viejo apartamento que arrebataron a dos mujeres 
una madrugada de pleonasmo y combativo cumbancheo
lo cubrieron de inventarios y sellos amarillos 
para luego dispensar sus paredes a un soldado

el recuerdo
ese enigma de áspero escarmiento
requiere sigilo
los apartamentos y sus culpas jamás serán
patrimonio de aquellos que se marchan por un aeropuerto

una mujer de perfil reciente y flamantes tacones
carga en su cartera badana la foto de su madre triste
cuando no padecía dudas y desasosiegos


esa mujer de hoy no cesa de mostrar apartamentos
yo prefiero abra su blusa 
para que anuncie como la presentación de un libro de versos inmaturos 
la belleza de sus senos pequeños

sábado, 1 de junio de 2019

Repatriados



creo que Dios será generoso conmigo cuando me llegue la hora. 
EL sabe que nunca he dicho “por ende” “ni a la postre”, y ya eso es merito suficiente
Manuel Sosa
antes del retorno la cabra
antes de muertos los pastores
antes
abominando a una rara nube verde
fue a ocultarse entre renglones
maldiciendo las nuevas soflamas que terminaron suscitando otras

después de huida la cabra
después de la ojeriza
después
decidió pastar al borde de una playa 
y vivió de alimentarse con sargazos por casi medio siglo


y en la playa la cabra
en la playa engordaba
pero nunca dejó de padecer nostalgia por el sabor de su yerba
la verdadera nube blanca
y de su gleba amada

en el regreso la cabra
—esa manía recurrente hasta el exceso
en el regreso
no le importó la muerte antaño de pastores
no le importó la rara nube verde
cada día más detestable y más verde
y agregada y repleta
atolondrada
cumplió el axioma que advierte la cabra siempre tira al monte
y en su venida la cabra
se empeñó en sortear el dogma como si del salto de una cuerda se tratara 
 —pensó era un salto simple para cabras

así de leve la cabra
así de leve el rebaño en su abalorio
así la omisión y el recosido

olvida entonces la cabra
olvida
primero corresponde incinerar el filamento que hilvana la punta de un árbol 
—ese que dio sombra buena a nuestros sueños y pudo tener ramas doradas— 
con el mar mancillado de injuria
y luego pensar en regresiones a la postre

miércoles, 29 de mayo de 2019

elipsis


Cogen su perro y lo degüellan, lo tiran a un rincón, y no les dice nada. Dejan su pecho hundido a culatazos y no dice nada. Casi lo entierran vivo y no les dice nada
Heberto Padilla /Fuera del Juego

sé de Pedro
con párpados bifocales 
por años amilanan su mirada con antorchas y banderas
pero calla

Pedro
que anida donde la vida se reduce a litigios
rejas y almadías
marineros y soldadores
pero calla


Pedro
temeroso de la acrobacia
aun cuando saltar lejos es su mayor codicia
pero calla

Pedro
espantado de la elipsis y la charada
padeciendo miedos innumerables  
al escuchar los pasos de las botas que calza el alcahuete que reparte los cerrojos

Pedro
que pretende estar al tanto del milagro de las puertas suficientes
y en la evasiva acaba sitiado de engañifas 
invariablemente al arrimo de cadenas

Pedro
dispar y semejante
irremediable y mortecino
con la promesa ajena de ser nuevo
y el dilema de no saber jamás qué fue lo antiguo
perdiendo su aliento a cada intento
y por supuesto
ya sin aire 
calla

sé de Pedro
y Pedro igual no es tonto
Pedro sabe de otros