martes, 23 de agosto de 2016

Crónicas del "Out space"



Las veces que hemos estado a punto de que civilizaciones extraterrestres nos conquisten, nos ha salvado el hecho de que muchos de los guerreros que nos defienden para salvaguardar a nuestra especie, han dicho... "Haiga lo que haiga que a ser, jámas nos rendíremos". 

Y ha funcionado, los alienígenas se repliegan temerosos...

sábado, 20 de agosto de 2016

El "Serio divertimento" de Denis Fortun. Reseña de Waldo González López


 Con la narradora y promotora cultural Rebeca Ulloa
Festival de Arte y Literatura independiente VISTA

 Por Waldo González López
(texto que tomo de Neo Club Press)

Presentado en la aún reciente edición del Festival Vista, Serio divertimento es el segundo volumen de versos del también narrador habanero Denis Fortún, quien en su anterior título, Zona desconocida, abordó la décima, denominada en el siglo XIX “la estrofa del pueblo cubano” por el poeta José Fornaris, colega del mayor bardo popular de la Isla en esa centuria: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, “El Cucalambé”.

La provincia de Cienfuegos, que acogiera a Fortún, es uno de los focos de la décima en la Isla, sin olvidar otras regiones del país como Las Tunas —patria chica de Nápoles Fajardo—, la antigua Habana y Pinar del Río, entre otras.

Mas, en su nuevo cuaderno, el también gestor del blog Fernandina de Jagua —donde homenajea a su ciudad adoptiva— asume el verso libre a partir del tono prosaísta-coloquial, tan socorrido por los poetas que, en la Hispanoamérica de los ’50 en el XX, se alinearon a la corriente poética igualmente definida ‘conversacional’, aliados en contra de los cánones clásicos del verso (metro, rima, estrofas…). Pero Fortún no calca los excesivos dispositivos de aquellos hoy en su mayoría muertos representantes del también exangüe prosaísmo. No: se esfuerza por conseguir, dentro del esquema conversacional, su propia voz y expresión.

Los temas escogidos por Fortún son los que más o menos siempre han guiado a los poetas, y son mencionados por el colegamigo Félix Luis Viera en su ‘A manera de introducción’: “los viejos y nuevos dolores, angustias vencidas, otras que ya se anuncian; apariencias que estallan dolorosamente; el mutis justo, el grito velado; afirmaciones que se pierden en la pregunta ¿eterna?: “Pienso que Dios / al concebir el milagro de la luz / no imagino la realidad de las sombras”.
Fortún divide su libro en dos secciones: ‘Páramo’-‘Derivaciones razonables. Intermezzo’ y ‘Femme de Picasso’ y, en apenas 57 páginas, se vale de los recursos coloquiales; pero, tal dije arriba, conocedor del desgaste de tal ‘estilo’, nortea su propia línea, tantea y logra hallar ‘otras voces, otros ámbitos’, parafraseando el título de la clásica novela del narrador norteamericano Truman Capote.

En la primera sección, ‘Páramo’, evidencia en no pocos momentos la lograda utilización de la antigua y siempre nueva alegoría —cuyo uso iniciara Homero en La Iliada y La Odisea— que le sirve para asaetear la (i)rrealidad de su (nuestra) Isla-Gulag, como la crueldad ejercida por el castrismo en las cárceles, donde “los palos dóciles inclinan sus cabezas / de corteza púrpura / adorando la infinidad del déspota” (“Cautivo”).

Asimismo, denuncia en el absurdo sistema, la “palabra ilegítima [que] descubre alegorías por donde flora la bota embadurnada / de consignas / recelo de un barbilampiño propenso / a la desobediencia y ahíto de temores”. Y, ya más directo, acusa: “Crecen barrotes al este de La Habana / el alquitrán de Judea resulta intransitable / tus piernas han de someterse a un patio / cuadrado / Marcan tus pies solo cuajos de culpa / tus manos se retuercen / tus pulgares sangran por sendas flores de púas / la ilusión trae sahumerio de plomo. // Un día tocan a la puerta / de madrugada preferiblemente / La peligrosidad de tu falta esta en lo que aun / no participas.” (‘Ley’).

Aborda además un tema de larga data y siempre actual: la fuga por el mar de miles de cubanos que, desde casi seis décadas atrás, huyen de la represión, el hambre y tantas otras vilezas generadas por el opresor castrismo. Así, denuncia, siempre valiéndose de alegorías: “Alguien dice en su delirio / el guardacostas se extiende en su letargo / el mar favorece a los que escapan / la lluvia se remite a ser un juego […] // El agua es filigrana que avasalla tu pellejo / y has de evaporar el rastro”. (‘Pies’).

La segunda sección, ‘Derivaciones razonables Intemezzo’ —integrada por siete brevísimos textos, suerte de epigramas— instaura en el volumen ingenio y síntesis, ironía y humor, apoyado en ocasiones por el calambur que, asimismo, evoca al crítico el epigrama, cuyo extenso e intenso periplo por la historia de la literatura abarca del latino Catulo al nicaragüense Ernesto Cardenal, como también los breves y antológicos relatos de dos grandes latinoamericanos: el mexicano Juan José Arreola y el también ocasional poeta argentino Julio Cortázar, quienes en ‘La migala’ y ‘Axolotl’, respectivamente, dieron pautas en este subgénero.

Y justo con la no tan conocida poesía de Cortázar, evidencia afinidad el poeta cubano, quien quizás haya leído sus escasos pero valiosos versos. Al menos, tal parentesco atisbo en algunos de sus textos, que se me antojan cercanos a los del autor de Rayuela. Para corroborarlo, sugiero al lector la lectura del cortazariano: ‘Ceremonia recurrente’, en el que, con un aire no distante del cubano, escribe: “Mira, no pido mucho, / solamente tu mano, tenerla / como un sapito que duerme así contento. / Necesito esa puerta que me dabas / para entrar a tu mundo, ese trocito / de azúcar verde, de redondo alegre. / ¿No me prestas tu mano en esta noche / de fin de año de lechuzas roncas? / No puedes, por razones técnicas. / Entonces / la tramo en el aire, urdiendo cada dedo, / el durazno sedoso de la palma / y el dorso, ese país de azules árboles. / Así la tomo y la sostengo, como / si de ello dependiera / muchísimo del mundo, / la sucesión de las cuatro estaciones, / el canto de los gallos, el amor de los hombres.”

Mas, de nuevo en Fortún, leemos en el primer ejemplo de ‘Derivaciones razonables Intermezzo’: “El perro del hortelano / hasta ayer un animal anfibológico / cansado de su vigilia ladra rabioso a la culpa / que exige su oficio // Y come”.
En el segundo texto, el humor ya es expedito: “Aseguran que el Sol no existirá / dentro de cinco mil millones de años / ¿Sera confiable invertir en el negocio / de los espejuelos oscuros?”; y, en el tercero, acorde con su ingenioso humor, escribe: “Se ha descubierto en Marte agua congelada / justo ahora que los marcianos no existen”.

Femme de Picasso’, segunda sección, se inicia con un epígrafe del grande Rainer Maria Rilke (“Hazme guardián de tus anchuras / Hazme el que oye la piedra”), para enseguida continuar con el más logrado haz poético del libro, quizás por enfrentar y afrontar a Eros, cuerda en la que Fortún logra sus mejores textos. Tal evidencia desde el texto homónimo, resuelto con preguntas (sin innecesarios signos de interrogación), hábil y funcional recurso: “De qué sirve la requerida diligencia del remuerdo / Femme de Picasso / si estoy colgado a la certeza del convite / entre tus piernas / garbo por la insinuación al roce / y quedo manso / encajado en tu hendidura // De qué sirve la requerida diligencia del remuerdo / Femme de Picasso / si disfruto el vicio de confinar mi lengua / al arrimo de lo agrio / saborear la carne blanca de tus muslos / desvalijar el aura que domina a tus caderas // De qué sirve la requerida diligencia del remuerdo / Femme de Picasso / si gozo morder la fruta / pulverizar sus semillas con mis dientes / si no temo a la sierpe / si después dócil pido perdón a Quien / me expulsa // De que vale fingir / tu embocadura me urge”.

Ese tono, que se quiere suavemente irónico —tal un laissez-faire o dejar hacer—, define estos textos que pretenden, aunque no pueden, ocultar su lirismo, pues Denis, aunque no quiere mostrar su lado más íntimo, sí revela su gusto estético y sensibilidad.
No obstante, en ‘Proyecto’, siguiente texto, sí enseña sus cartas definitivamente eróticas cuando confiesa, sin cortapisas, el urgente deseo que anuncia su inmediata “intención”: “Relamer tus senos, migas de ceremonia y amuletos / adorando la fragilidad / que sudas cuando te fraccionas”. Mas, tanto le urge el apasionado deseo, que con ardor asegura “someter a tus seísmos de sándalos y molicie / con la llave que cuelga de mi paciencia / incluso, nada que ver, una noche de cervezas / sonetos y ternura / despedazar las cuerdas de un Stradivarius”.

Pero, aún no conforme con su acoso, insiste en su “la intención / [que] pretendía no coartar tu libertad de abrirte cuando naces / en cada brote que te daba / y se impuso depravar el tiempo que estuvimos deseando / para concluir de una vez aquel beso irresuelto / que persiste en la gota de amor / que siempre nos quedará en los labios”.
En ‘Fábula sumaria’, al continuar su riguroso “distanciamiento” del objeto poético, sin embargo, ofrece tres versos que sugieren con acierto el deleite del sexo, cuando “rematamos la tarde desde una ventana / que nos ofrece risas y una noche de viernes / viciosamente desnudos”.
No obstante, de nuevo lírico en el siguiente texto ‘Réplica’, dice a la amante, alusivo a la clásica novela Alice en Wonderland, de Lewis Carroll: “Tu cuerpo no es solo resonancia / también mímica suave / felina / que conmueve. // No duermas si me sabes despierto / soy tú al otro lado del espejo”. (El subrayado es mío.)

Podría continuar mi breve análisis, pero creo bastan los anteriores ejemplos de su segundo poemario, donde Denis Fortún da seguros pasos tras los vericuetos de la poiesis: esa tan necesaria cognición del corpus lírico, analizado hondamente por nombres de la talla del norteamericano T. S. Eliot y el mexicano Octavio Paz, entre otros.
Saludo, pues, la publicación, en la Colección Poesía de Neo Club Ediciones, del poemario Serio divertimento, del afortunado Denis Fortún.

Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios, 6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs Otro Lunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami).

jueves, 18 de agosto de 2016

Daphne Rosas, la esencia del espacio


Daphne Rosas nació en La Habana en 1981. Es pintora, arquitecta, blogger y diseñadora de profesión. Graduada de la Universidad Internacional de la Florida en 2007 con una maestría en Arquitectura, coordina los blogs Pinceladas y DRC-ART en Miami, donde reside desde hace años.
Por estos días, precisamente, la ciudad está de fiesta con la próxima exposición pictórica de Daphne, “Juegos del inconsciente”. Será en la galería Frameworks el próximo 2 de junio, a partir de las seis de la tarde (3196 Commodore Plaza, Coconut Grove, Miami, FL 33131).  A propósito del acontecimiento, la pintora tuvo la gentileza de concedernos esta entrevista.

Denis Fortún. ¿Quién es Daphne Rosas?

Daphne Rosas. Sólo el nombre que me identifica. Yo soy yo. El yo en mí misma, ese que intento descubrir, liberar, para que sea lo que debe ser.

DF. La arquitectura, ¿es una puerta a la pintura? ¿La pintura resultó ser el pretexto ideal para convertirte en arquitecta?

DR. Definitivamente la pintura fue la puerta a la arquitectura. Siempre me gustó la pintura, el dibujo. Pasaba horas –según mi madre– coloreando, pintando con acuarelas, crayolas y lápices.  Diseñaba formas y muñecos con caras azules, cuerpos verdes, pies y manos rojos o amarillos. Una fiesta de colores, quizás ajenos a las formas, y que preocupaba un poco a mi madre.
Cuando llegó el momento de elegir mi profesión, me inclinaba por las artes y terminé siendo arquitecta tras la necesidad de una carrera de cierta índole artística, pero funcional, que además me garantizara un sustento. Adoro mi profesión en el campo del diseño, o sea, la parte artística del proceso, y en la cual me desempeño a diario; no tanto en la construcción, que prefiero dejar a otros colegas. Hoy la arquitectura influye a mi pintura y viceversa.  Como le dije a Armando de Armas en la entrevista que amablemente me hiciera para Martí Noticias hace ya algún tiempo, cuando diseño creo un espacio que a su vez crea una imagen, y cuando pinto creo una imagen que se convierte en algo tridimensional, estableciendo espacios.

DF. Coméntame sobre las influencias que reconozcas como las más fuertes en tu obra pictórica. Y en cuanto a la arquitectura, cuáles han sido los arquitectos que te han marcado poderosamente.

DR. No podría nombrar a alguien en específico ni en la pintura ni en la arquitectura, tampoco un estilo. He sido una esponja que ha tomado lo que he creído necesario de arquitectos y pintores famosos y no tan famosos.  He hecho lo mismo con las diferentes épocas, los estilos que han marcado pautas en el arte. En esto la pintura y la arquitectura se han dado la mano y me gusta estudiarlos de manera simultánea. Un cambio de estilo arquitectónico de una época deviene un estilo pictórico basado en los mismos principios y viceversa, se alimentan el uno al otro. Como resultado me he nutrido de todo y de todos, y lo sigo haciendo. El aprendizaje es eterno mientras que haya aspectos de suficiente valía para hacerme pensar.

DF. Sé que disfrutas de la fotografía. Ahora dime, ¿es sólo un soporte que te sirve para después llevar al lienzo una imagen, o es otra de tus pasiones, la cual habita de manera independiente en ti?

DR. Disfruto de la fotografía como disfruto de todas las ramas del arte.  Sin embargo, conozco mis terrenos y prefiero quedarme en la pintura, diseño y arquitectura. Nunca se me ocurría dármelas de fotógrafa, como tampoco lo haría de escritora ni poeta, por ejemplo. Simplemente entiendo que no es lo mío. La fotografía para mí es sólo una herramienta, sobre todo en la arquitectura. Me gusta fotografiar edificios y ciudades como una manera de documentar la vida de una ciudad, de estudiar las formas arquitectónicas que identifican un estilo, detalles, regionalismo, épocas, etc.  La fotografía ha resultado una gran aliada para conocer arquitectura habanera a retazos, de manera casi autodidacta. Si fotografío otras cosas que no tengan que ver con la arquitectura,  probablemente es que necesite la imagen para un cuadro, o para una composición gráfica digital.

DF. ¿Sientes nostalgia por un tiempo que no has vivido, teniendo en cuenta que son varias las fotos en tu blog que traslucen una suerte de añoranza por una Habana que no conociste?

DR. Siento nostalgia de la eternidad, que es otra cosa, de lo que al parecer viví y no recuerdo. Lo que me sucede con La Habana es diferente. Es un fenómeno arquitectónico simplemente adorable con el que tengo una estrecha relación por razones obvias.

DF. Asumiendo que, “el arquitecto es el profesional que interpreta las necesidades de los usuarios y las plasma en adecuados espacios arquitectónicos, formas habitables y construibles” -sin renunciar a la belleza de las formas-, ¿cuál es tu opinión como profesional en cuanto a la arquitectura cubana luego del 1959?

DR. Recuerdo cuando leí hace años el ensayo que Mario Coyula hiciera para “Proyecto Habana”, libro que recopila la serie de ensayos, estudios y propuestas de la conferencia del 1994 en la Habana, donde participaron reconocidos arquitectos de otros países. Coyula hace énfasis en el abandono del buen diseño y la estética en la arquitectura después del 1959. El asegura que se cambió la estética por la funcionalidad.
En los años 60 vino una oleada de edificios funcionales, cajitas de zapatos, diría yo. Pocas obras escaparon a esto y pagaron su precio al llegar a convertirse en proyectos inconclusos, como la famosa Escuela Nacional de Arte, de los arquitectos Ricardo Porro, Vittorio Garatti y Roberto Gottardi.  Después no hubo nada, sólo silencio, que fue a interrumpirse por los crujidos de los viejos edificios que empezaron a desmoronarse, metamorfosis del tiempo y el descuido.  Y ahora ha llegado una suerte de bendición para lo antiguo a diminuta escala, la restauración para algunos edificios, selectos iconos en el casco histórico de la ciudad.
También está la amenaza de inversionistas extranjeros que creen poder explotar el turismo en Cuba y me horroricé cuando llegaron a proponer una torre de la misma altura del Capitolio en la punta del Prado junto al Malecón.  Se necesita tener mucho cuidado con lo que se diseña y para qué parte de la ciudad se diseña. No es lo mismo diseñar arquitectura para el Vedado, Miramar o la Habana Vieja, cada zona admite sus propios edificios, y la nueva arquitectura deberá ser sensible a todo esto, sensible al tiempo.

DF. Remitiéndome –con cierto morbo, lo reconozco– a una pregunta que te hiciera Joaquín Gálvez en una excelente entrevista que publicara recientemente en su blog, te hago dos: ¿Consideras que La Habana actual –arquitectónicamente hablando– puede ser amada? ¿Crees con certeza que La Habana, a la que hoy distingue el deterioro, podrá recuperarse alguna vez y alcanzar el esplendor que fue su sello en una época?

DR. Te respondo a la primera pregunta con otra: ¿Podrías amar las ruinas de Giovanni Battista Piranesi?
En la segunda, me remito a la filosofía de la antigüedad, a Heráclito, cuando planteó que una persona nunca podría sumergirse en el mismo río dos veces, pues sus aguas no serían las mismas. Lo mismo se aplica a La Habana, las aguas del tiempo no permitirían a esa Habana regresar.  Vamos a empezar diciendo que son otros tiempos, las grandes potencias han cambiado, también la economía mundial y el modo de vida.  Es difícil especular lo que será de Cuba y cuánto tiempo tomará esa supuesta recuperación que es tan deseada por todos.  El potencial existe, pero igual nunca será. Tendrá su propio sello acorde a su tiempo, a este tiempo que vivimos.  Es más, espero que sea así, pues no se puede vivir estancado en un pasado.  Lo ideal sería un presente que integre el pasado, para así seguir el hilo de la historia, respetando los iconos y sucesos que hicieron a La Habana ciudad.

DF. ¿Qué obra arquitectónica cubana consideras sea la más importante?

DR. Todas son importantes. A lo largo del tiempo ha habido muchos edificios importantes, piezas claves. Se trata de íconos individuales que hablan por sí solos de un tiempo.  Inclusive, esos que ya no existen son significativos, como esas viviendas de madera del asentamiento que bordeaba el Puerto de Carenas y que comenzaron a dar vida a la ciudad. Pienso que la importancia está en el conjunto que narra la historia, como en el individualismo que los distingue como edificios únicos. Eso hace posible que la ciudad respire, que sus paredes hablen del ayer.

DF. ¿Qué te inspira a pintar?

DR. No estoy segura que sea inspiración, más bien el mandato del Inconsciente. No me impongo la pintura, más bien esta viene a mí como una ráfaga de viento. Las ideas vienen por sí solas, después las formas, imagino –más bien veo– las composiciones y listo. Tengo que pintarlas quizás para liberarlas y liberar mi propia alma, mi propio Yo.

DF. Tu próxima exposición se anuncia como “Juegos del Inconsciente” ¿Por qué ese título? ¿A caso nos traes una onda “freudiana” a nivel de lienzo?

DR. Diría que traigo una onda “daphniana”, una búsqueda hacia mi interior, al alma descalza que recorre un largo camino sin tiempo, a través del tiempo, para aceptarse y llegar a ser lo que debe ser más allá de los parámetros impuestos en este mundo. Esta exposición muestra un proceso, una exploración, una búsqueda que va desde el mundo externo que me rodea hasta lo más profundo del sentimiento, de las emociones, del propio yo sin tiempo, eterno, etéreo, esencia en el espacio.  Es el proceso marcado, mandado por el Inconsciente que juega a enseñarme lo que quizás ya sé.  Cada etapa, serie y pieza, cae donde debe caer por diferente que parezca.  No sobra nada. Para mí, en este momento, este proceso explica mucho.

DF. La Rosas de Daphne, ¿un proyecto inconcluso?

DR. Las flores, que tú mismo nombraste Rosas de Daphne en tu blog Fernandina de Jagua, son parte del proceso que describo anteriormente. Por el momento, esta etapa me proporcionó lo que debía, en su justa medida y en su debido momento.  Pero si en algún momento necesitara buscar algo en mis flores, volveré a pintarlas.

DF. ¿Cómo ves que se desenvuelven las artes plásticas en Miami?

DR. Creo que aún Miami no es competencia para ciertas ciudades metropolitanas, cunas del arte.  Me atrevo a decir que el potencial para este crecimiento artístico existe, de hecho puede existir en cualquier ciudad.  Sí creo que la comunidad artística aumenta en Miami.  Ahora, que este florecer continúe y no se estanque depende de Miami como ciudad, como entidad y por supuesto de sus habitantes, visitantes y hasta de los mismos artistas.

DF. Según nuestro común amigo Rolando Jorge, “eres una mujer que se las trae, todo un misterio”. ¿Qué me dices sobre esa afirmación tan sugerente?

DR. ¡¿Y qué podría decir yo?!  Creo que mejor le preguntas al amigo Rolando Jorge. La percepción que cada persona tenga de mí puede ser única. Todo es relativo. Todo depende, ¿y depende de qué?  De lo que cada persona quiera ver o ignorar, aceptar o analizar; estriba en si procuran mirar al alma o sólo a su vestimenta.


Esta entrevista fue publicada originalmente en Neo Club Press en mayo del 2012

sábado, 13 de agosto de 2016

Palabras de presentación para "Serio divertimento"

El caso de la ciudad de Miami contra Denis Fortun

Pon Francisco Alemán de las Casas

Cuesta mucho escribir la presentación del libro de un amigo. Se supone que, casi obligatoriamente, hablemos bien de la obra, que le perdonemos todos los desaciertos, incluso los más entraditos en carnes. Si el libro es de poesía, el conflicto se maximiza, ya que eso que llaman “objetividad” se malea, ablanda, estira y encoge igual que un chicle 20 minutos después de meterlo a la boca. Ello se debe a que la poesía suele ser bastante personal. Tanto o más que la ropa interior, los divertículos o el cepillo de dientes. O que el chicle que ya mencioné un par de líneas arriba. Es lo mismo.

¿Quién puede meterse en el territorio de un poeta sin devenir intruso, diletante, engreído, falso y sobre todo voyerista?
Nadie. No me excluyo. Heme aquí, pues, presentando el libro Serio divertimento de mi amigo Denis Fortún… intentando ser lo suficientemente honesto con ustedes, con él y conmigo, de modo que no pierda ni la atención del público ni la amistad de Denis, después que termine de hablar. Uno nunca sabe cómo reaccionará un poeta. Es hecho demostrado que ellos, los poetas, todo lo entienden a la inversa. Un poeta es siempre ensayo y error. O más bien error, error y error, que para ensayar tiempo les sobra.

Tranquilo, Denis, que voy a hablar bien de Serio divertimento (Neo Club Ediciones, 2016) y no será porque algo o alguien me obligue a aceptar el hecho de que en las presentaciones de libros se naturalice hasta el asco la mentira. Ese es un detalle ínfimo, porque en las presentaciones el público –que somos los mismos poetas, artistas y/o amigos de todos los eventos– suele perdonarnos las mentiras.

Las presentaciones, todas, se fundamentan en la base de democracia, que no es otra que el consenso social. Mírense ustedes mismos: republicanos y demócratas sentados unos al lado de los otros, sin mentarse las madres, como hacen en Facebook, o halarse el pelo, como hacen en las manifestaciones políticas de uno y otro bando.
Todos estamos aquí porque nos agrada el rancio tufillo de la democracia, ese que huele a mentira bien contada.

A los editores les encantan las mentiras y a los autores para qué decir: todos desean –o deseamos– que se digan por única vez las más floridas y mejores frases sobres nuestros libros. Es como ir a una fiesta de quince. La cumpleañera nunca es ni tan fea ni tan negra, ni está tan mal vestida.
Esta tarde yo les traigo a todos, al público, al editor y al autor, una mala noticia: no pienso mentir. Diré, del modo más directo, lo que creo del libro, gústele a quien le guste, pésele a quien le pese.
Tu libro Serio divertimento, Denis Fortún, es una buena pieza de la poesía contemporánea. Un volumen hecho desde la deconstrucción humana, casi desde la fractalidad, del límite entre el ahogo, la queja, la rebeldía y la bocanada de aire o el soplo de viento que llega, por fin, con un verso que amenaza con extinguirse y llevarse con él la vida del poeta.

Y es que los poetas son caricaturistas de la muerte: Mort Drucker, Al Hirschfeld, David Levine, Tom Richmond, Aristide Pumariega, más conocido por “Aristide”, no escribieron poesía del modo en que estamos acostumbrados a leerla, pero sus obras son eso: sus obras son poesía de lo perentorio. En el arte, muerte y resurrección resultan ser, contra todo pronóstico, el sentido de lo perdurable, jamás de lo efímero.

En ese jueguito, tú, Denis Fortún, consigues confundirnos a todos. Este libro es una trampa. Tal como hiciera un buen caricaturista, dejaste trazos, señales, esbozos abiertos, que invitan a leer un poema y otro, y otro, y otro, hasta que, sin darnos cuenta, llegamos al código de barra de la última página. Entonces pareciera que el libro terminó, pero es ahí donde llega lo bueno:
–¿Esto lo escribió Deni Fortún? –nos preguntamos.
–¿De verdad era buen poeta?
La respuesta a ambas preguntas es un “sí” rotundo.

Denis Fortún es un magnífico poeta. Serio divertimento, como el propio título indica, es una trampa del oficio, no de la semántica. Es menester leerlo con calma porque, a diferencia de otros libros, éste no resulta una compilación de poemas. Es un poemario en todas las de la ley. El lector en algún momento tropezará y caerá en la intriga del poeta.
Dicho sea de paso, Denis Fortún es un gran intrigante. Pero un intrigante bueno. A lo mejor su gran problema es que no le pusieron al nacer una llave de paso en la boca y no puede, el pobre, quedarse callado un minuto.

Eso último es también parte de la trampa del libro. Donde todos esperábamos una hemorragia de emocionalidad, casi verborréica, con la llave de paso abierta a full, nos sorprende una pluma contenida, fina, elegante, que dispara sin prisa sus versos sobre el papel.
Digo “dispara” y no utilizo otro calificativo para definir lo que leo, porque esa es también otra de las trampas de Serio divertimento. Su autor, como buen intrigante, dispara al centro de la frente del lector, en un poema y en el que sigue le brinda bálsamo, mercurocromo, sutura y consuelo, de ser necesario. El resultado es la confusión. Confusión que luego se agradece, ya que habiendo recibido dolor y sosiego de la misma mano, no queda otro remedio que admitir que hemos caído en la trampa. Ganó el poeta. El lector ha sido domesticado.

Serio divertimento es la declaración de guerra del poeta. Una declaración de guerra contra sí, contra el mundo. Es la llegada a la madurez de un hombre que se ha empeñado, tozudamente, en vivir esa adolescencia que, como se aprecia cuando lo observamos, ya no le pertenece hace medio siglo.
Serio divertimento es, sobre todo, un discurso con voz propia. Tal es, quizás, su mayor mérito. El libro transcurre desde el pulso del autor, sin contaminaciones ni ruidos que tienten a asociar estos versos con aquellos que escribió fulano o mengana. Escuchen, por favor:

Esperan que te alargues relente
como severo árbol
de cara al sur
sin privilegios de sombras
de frutos”

Payaso
Sea la mengua del ídolo que te has inventado
–el peor de los pánicos–
la mejor de tus burlas
pero sea de una vez tu ausencia
el efugio preciso
día para anclar la última tabla

Melena: crucifixión
Alopecia: manicomio
Sobre los nuevos hombros
asoma la tercera
cabeza

He elegido algunas estrofas para graficar mi pequeño discurso a favor de Serio divertimento. Se supone que ahora me desboque citando a celebridades de las letras, hallando referentes entre Denis Fortún y decenas de autores, comentando cuándo y en qué circunstancias nos conocimos él y yo, pero, como dije hace unos minutos, la presentación de un libro es una fiesta de quince: es el autor quien debe brillar. Sobre la cabeza del presentador debería pender una aplanadora, ajustada a un cronómetro. Si el presentador se excede demasiado, el cronómetro enviaría, entonces, un pequeño impulso eléctrico al dispositivo que sostiene la aplanadora, y ésta caería sobre el presentador y el autor.

Por favor, no matemos el hermoso amago de democracia que disfrutamos esta tarde. Tampoco el libro que nace legalmente hoy.
Que brille pues, como se merece, el quinceañero Denis Fortún.




Texto tomado de Neo Club Press

martes, 26 de julio de 2016

Breve por una presentación




Para el poema hay un leitmotiv de trazas litigantes como la música en los dramas de Wagner; un breviario que seduce al plectro; una historia que antecede. Serio Divertimento es un inventario divido por un intermezzo de “derivaciones razonables”, y todo el libro escrito en tres sitios diversos: Cienfuegos, Miami y Sao Paulo, con más de una década entre la primera composición y la más reciente. En su conjunto, amén del verso, esta selección narra de manera tácita pues surge de la purga, de un recorrido en causes, exaltado porque también lastra su ojeriza –es de humanos la antipatía, el resentimiento– y asimismo presenta el intento de mi exoneración. Que han de valer los versos para redimir ciertos estados emocionales. Que ha de servir la catarsis para algo más y no reducirse a secas a una terapia de purificación.

En su primera parte, salda su existencia al auxilio del descontento que habita en mi asonada interior, donde se suscita una disconformidad inmutable. Establece una hoja de ruta que describe esa insatisfacción, que asciende a medida que la rabia progresa; ira que germina, que reafirmo en la evidencia de saberme un contrario irremisible. Participo de un antagonismo manifiesto a través de la literatura que he de camuflajear en el verso. Es un viaje donde por osmosis se halla la insolencia en un lenguaje cifrado, hermético las veces, con corrompido cinismo, y de un vicioso temor además; está en el recorrido, y de manera invariable, la persistentemente sospecha de un  tiempo con sobradas conmociones.

Acudo entonces al poema como un recurso que me permite hablar sin el peligro que presupone hacerlo de otra forma más expedita en un estado totalitario, lo que igual hice en su momento, pero sin la belleza que como gravamen trae consigo la suavidad de la expresión poética. Un acto litigante, ya lo he dicho, que también reconozco es discreto pero duradero hoy, aun cuando la pluralidad de los escenarios posteriores es incuestionable; llega el exilio y con la “salida” la conjetura de que con el recorrido pleno que me ofrece la libertad de viajar, de elegir, pensar en una anchura incomparable, lejos de toda censura y peligro, puede verse en ocasiones reducido a una apariencia; ojo, estamos en la época de lo políticamente correcto. Concluye el cuaderno en su segunda parte con esa extravagancia peligrosa, no menos sosegada que la que antecede, y que profeso a diario desvergonzadamente, de una complejidad innegable porque el amor más bebedizo es así, va sujeto a reglas que expande su libre albedrio, es decir, muy  pocas.

Y la hechura de Serio divertimento no se somete a la geografía, esta circunstancia es imprevista. El subterfugio descansa en lo que me ofrece el entorno desde que comienzo a escudriñarlo a través de otra perspectiva. Poemario de una latitud imprecisa, se establece como conexo a un juego de uso exclusivamente viable por la alucinada variación que me invita lo grave, y que ahora en letra impresa definitivamente es una figura sutil que se promete serenada por la complicidad que funda la distancia, el lapso, el papel, y una portada que por consumación delimita. Mi mayor deseo, que disfruten de este libro que presupone ha de cubrir una fracción de todos esos estremecimientos que me invitaron a emborronar cuartillas durante tanto, y hasta hace poco. Agradecer a los que me acompañen en la presentación el próximo sábado…

SERIO DIVERTIMENTO
30 de julio, en La Casona, a las 6:20 pm

Festival de arte y literatura independiente VISTA

Miami Hispanic Cultural Art Center

111 SW 5ta Ave. Miami FL 33130


Denis Fortun
Miami 2016

domingo, 24 de julio de 2016

"El imperativo de un ensayo. Los naipes en el espejo”. Reseña del Dr. Ángel Velázquez Callejas sobre el libro de Armando De Armas

Conforme el Renacimiento significó, en la medida de lo posible, una vuelta desde la Edad Media, entendida como la última gran época de la humanidad, hacia la Antigüedad Clásica, entendida como la primera gran época de la humanidad, podríamos asimismo estar ahora abocados a un espacio-tiempo bisagra en que, en la medida de lo posible, regresaríamos al Renacimiento, no ya desde una gran época sino desde la más chata, por decir lo menos, de todas las épocas padecidas por el hombre, lo que vendría a dar un sentido de urgencia a ese regreso: regresamos o desaparecemos, no como hombres, pero sí como hombre occidental; ese cuya divisa primera sería la libertad, el devenir del individuo.
 Armando De Armas


El próximo sábado 30 de julio el Festival VISTA, de arte y literatura independiente, abre jornada con la presentación de “Los naipes en el espejo”, imprescindible libro de ensayo de Armando de Armas en tiempo de elección presidencial en Estados Unidos. A propósito del evento el Dr. Ángel Velázquez Callejas ha escrito una reseña que publica Instituto Cubano de Ciencias Culturales de la Diáspora (ICCCD).

La presentación será en el marco del panel “Estados Unidos. Los grandes partidos en temporada electoral, con la participación de Ana Carbonell, Julio Schilling y Armando Añel. La conducción estará a cargo del periodista y escritor Juan Manuel Cao

Sábado 30 de julio a las 4:00 pm en el Miami Hispanic Cultural Art Center. 

111 SW 5ta Ave. Miami FL 33130

 

Para leer íntegramente “El imperativo de un ensayo. Los naipes en el espejo”, clic aquí


Link del artículo tomado de ICCCD con aprobación de su autor